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Opinión

¿El que manda, manda?

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
2 de septiembre de 2023

El liderazgo, un tema crucial en tiempos electorales, exige responsabilidad. Un buen líder inspira, escucha y busca el bien común, evitando la soberbia y el egocentrismo.

Por Glenda K. Fuentes En este tiempo electoral, me parece pertinente hablar del liderazgo. Indudablemente el poder y la autoridad son atributos que inspiran respeto y admiración. No obstante, es fundamental recordar que liderar va más allá de ostentar un título o de imponer decisiones por capricho. La frase "el que manda, manda, aunque mande mal", nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad y el impacto de las decisiones de un líder en la vida de las personas, de su organización y comunidad. El tema del liderazgo es amplio y abarca diferentes aspectos, pero uno de los errores más comunes indistintamente del espacio en el que se ejerza, es pensar que como líder siempre se tiene la razón y que escuchar a su entorno puede ser una muestra de debilidad. Esta actitud puede llevar a decisiones erradas o en los casos del ámbito organizacional a provocar un ambiente pesado, en el que los empleados pierden su pasión por su trabajo y la identidad con lo que hacen. Es evidente que el líder tiene la responsabilidad de tomar decisiones y guiar a su equipo a alcanzar unos objetivos, sin que ello implique tener siempre la respuesta correcta o la mejor manera de hacer las cosas. De ahí la importancia de escuchar a su entorno, pues de lo contrario se privaría de la oportunidad de conocer diferentes soluciones, y de tomar las decisiones correctas. La negación a la retroalimentación de su equipo de trabajo, puede llevarlo a tener una desconexión con la organización que representa, y en consecuente al fracaso. Los líderes, ya sean gubernamentales, empresariales o sociales, tienen la responsabilidad de guiar y velar por el bienestar de aquellos a quienes encabezan. La premisa fundamental del liderazgo es inspirar, motivar, generar confianza y un impacto positivo en la vida de a quienes se representa. Como lo dice Robin Sharma: "El liderazgo no consiste en dirigir a otros y tener muchos seguidores. Consiste en ayudar a la gente a liberar plenamente su talento persiguiendo una visión que tú le has ayudado a entender que es valioso y tiene sentido". El mundo necesita líderes valientes y comprometidos con el bien común, personas que entiendan que el poder no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que de la mano del servicio puede construir un futuro mejor. Un líder con empatía, imparcialidad, humildad y capacidad de trabajar en colaboración, puede generar un impacto transformador. Un líder, por el contrario egocéntrico, soberbio y orgulloso, puede sumir a una comunidad en el caos, el estancamiento y la desmotivación. No debemos tener miedo de cuestionar a aquellos que nos gobiernan y/o dirigen, ni de levantar la voz cuando nos encontramos frente a una situación en la que nos sentimos inconformes y vulnerados. No hay nada más lamentable que servir para complacer y no para ser y hacer crecer.