
El próximo presidente

Quien será el próximo presidente de Colombia?. El pueblo decidirá, es la respuesta. El máximo soberano, ese en cuya cabeza recae la gran responsabilidad de elegir libremente es quien definirá el destino de la nación. Nadie en particular está por encima de la voluntad mayoritaria y constituyente de la vox populi.
En las democracias regidas por el voto libre se impone siempre, desde los remotos tiempos de la historia, el querer de la mayoría ciudadana en la que está encarnada la gran responsabilidad de escoger a quien juzgue es el mejor intérprete del anhelo por lograr los niveles de progreso y bienestar requeridos para el beneficio colectivo. Colombia, nuestra patria sufrida y amada, ha experimentado regímenes de todos los matices. Con el martirizante designio de la violencia partidista llevada a cuestas por décadas nos ha correspondido superar muchos ratos de dolor, más, sin embargo, se mantiene encendida la esperanza de encontrar el destino que merecemos. La idea no es luchar por izar banderas que simbolicen el sectarismo ideológico sino enarbolar las que permitan la conquista de la paz, la reconciliación nacional, la superación de tanta desigualdad mediante el combate a la pobreza y la materialización de las oportunidades para los que no las han tenido, la implementación de severas medidas para sancionar y castigar la asfixiante corrupción que cabalga al interior del tejido institucional, el logro de las reformas urgentes que reclama la justicia para que sea más pronta y le llegue oportunamente a la ciudadanía, en fin, por esos demás logros que toquen los temas sensibles de la salud y la educación que tanto hace falta a la Colombia profunda. Alrededor de todos esos temas que son neurálgicos y de gran urgencia se enmarca el eje sobre el que debe girar la dinámica de la gesta por el solio presidencial. El pueblo sabe que si no se agitan las banderas que propendan por el logro de esos propósitos no conquistarán su voluntad. Quien se empecine en la promoción de odios y agitar rencores, de lo cual la inmensa mayoría no quiere saber nada, será víctima del desprecio colectivo. Nuestra democracia ya no está para más decepciones y fracasos. Aquí lo que se reclama es la presencia de un líder que simbolice el querer nacional de vivir de otra manera, de tener un país vanguardista y progresista.