
El proceso penal de Jesús de Nazaret

El juicio a Jesús: un análisis jurídico que revela las fuentes y el proceso penal. Se examinan acusaciones, defensa y el contexto histórico-político de la época.
Por Eusebio Canabal Restrepo Respecto al proceso penal seguido contra Jesús, tenemos como fuentes cristianas los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Mientras que como fuentes no cristianas tenemos a Flavio Josefo, Tácito y Suetonio. El esquema procedimental penal colombiano de tendencia acusatoria contempla la persecución del delito a través de una investigación a cargo de la fiscalía, que puede derivar en una acusación presentada ante el juez de conocimiento, quien concluirá el asunto determinando la responsabilidad penal del acusado a través de su sentencia, siendo que la investigación, acusación y juzgamiento recaen separadamente en funcionarios distintos, garantizando de esta manera la imparcialidad del juicio. Así mismo, el proceso judicial contra Jesús se dividió en dos etapas bien definidas: una investigación y acusación a cargo de las autoridades hebreas, y otra constituida por el juicio oral y público a cargo de la autoridad romana. Flavio Josefo escribió: "Pilato, por una acusación de nuestros principales hombres, lo condenó a morir en la Cruz". Su entrada triunfal en Jerusalén, proclamándose como mesías, y la expulsión de mercaderes y cambistas del templo fueron los hechos jurídicamente relevantes que fundamentaron su acusación. El núcleo fáctico de esta fue haberse proclamado rey de los judíos, lo cual hacía de Jesús un rival directo del emperador romano Tiberio, en ese sentido, su conducta fue subsumida bajo el tipo penal de perduellio (traición al César). Así, Jesús fue acusado como delincuente político, al considerarle una amenaza disruptiva para el régimen romano y para la élite judía de Jerusalén. En el proceso penal contemporáneo, la asistencia técnica de un abogado defensor constituye requisito indispensable para el efectivo ejercicio del derecho de defensa del inculpado. Regresando al caso de Jesús, las fuentes no señalan la presencia de uno; por tanto, en consonancia con la regla general en el derecho procesal penal romano bajo el esquema de la accusatio, Jesús asumió su propia defensa. Probatoriamente, no hubo declaración de testigos, ni existieron documentos para valorar, se advierte entonces que el interrogatorio a Jesús, cuando Pilato le pregunta si es el rey de los judíos, y este contesta; tú lo dices, fue el único medio de prueba practicado en sede de juicio. Dadas las amplias facultades otorgadas a Pilato para mantener el orden, este hubiera podido ordenar ejecutar a Jesús sin mayores formalidades, sin embargo, por imperfecto que haya sido frente a los estándares modernos, Jesús tuvo un debido proceso acorde con la justicia penal de la época, que concluyó con su condena a muerte. Los evangelistas quisieron acentuar la responsabilidad judía en la muerte de Jesús, y correlativamente atenuar la romana, explicándose ello en que, al momento de ser redactados los evangelios, los paganos romanos se estaban convirtiendo, mientras que los judíos persistían en su fe, resultaba entonces políticamente conveniente destacar la participación judía y aminorar la romana. Jesús fue un hombre de convicciones firmes, ni siquiera estar en presencia del representante del máximo poder terrenal le hizo flaquear en sus principios. El cristianismo marcará este juicio como el más importante, y al condenado como la persona que cambió por siempre la historia de la humanidad.