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Opinión

El problema de las instituciones

Lewis Pereira González
Lewis Pereira González
Columnista
19 de diciembre de 2023

La ineficacia de las instituciones latinoamericanas, como la judicial y la legislativa, impide el progreso. La corrupción y la manipulación política socavan su funcionamiento, obstaculizando el desarrollo social.

Por Lewis Pereira Uno de los problemas más graves de América latina, la razón por la cual en esta parte del mundo no se pueden aplicar las mismas recetas que en Europa y los Estados Unidos, tiene que ver con las instituciones. Se ha dicho siempre que el mayor problema es que aquí no funcionan y hay que entenderlo. Ellas cubren un amplio rango de entidades en la vida social que atraviesa los ámbitos económico, político, social y cultural. Hay instituciones en todos ellos. La industria del calzado es una que pertenece al ámbito económico, la familia al ámbito social y el poder judicial al ámbito político. A la familia se le llama institución, por ejemplo, porque es una entidad diferenciada que posee normas y que cumple unas funciones para toda la sociedad. Si nos referimos al ámbito político es dónde existen los mayores problemas y esto por dos (2) razones fundamentales: la facilidad con la que son cooptadas por dirigentes políticos que las ponen a su servicio, y por otro lado, la facilidad con la que son penetradas por el dinero. Esto ocurrió en El Salvador como país, porque los tribunales no pudieron frenar el crecimiento de las pandillas que tantas muertes causaron, y en Venezuela porque el poder legislativo no pudo ponerle un freno a los caprichos de Hugo Chávez; no lo hicieron cuando se alargó el período presidencial a 6 años, cuando concretó la idea de la reelección indefinida o cuando destituyó a todos los jueces de la república. Las instituciones tampoco funcionaron en Argentina para evitar los desafueros del matrimonio de los Kirchner que robaron hasta que se cansaron, o en Chile para frenar los excesos de la dictadura de Pinochet. Así es como adquiere sentido la propuesta de Bukele de hacer justicia fuera de los tribunales y detener a los pandilleros, porque si lo hace contando con las instituciones nunca conseguiría nada, como tantas y tantas veces ha ocurrido en muchos otros países de América latina dónde los delincuentes son dejados en libertad con demasiada facilidad, sobre todo si tienen dinero; y tiene sentido la propuesta de María Corina Machado, en Venezuela, de realizar elecciones sin el Consejo Nacional Electoral que, no por casualidad, siempre proclama ganador a Nicolás Maduro; un personaje con un rechazo de más del 95% entre la población, y que condena a su pueblo al hambre y la desesperación. Se diría, pues, que América latina se encuentra sumida en la tragedia de las institucion