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Opinión

El problema de la Constituyente (II)

Lewis Pereira González
Lewis Pereira González
Columnista
2 de abril de 2024

Las constituyentes pueden ser beneficiosas, pero su uso express es peligroso. Venezuela sufrió las consecuencias de constituyentes politizadas que socavaron la justicia y la democracia.

Por Lewis Pereira Con las constituyentes nunca se sabe lo que va a ocurrir. Cuando se trata de un gran acuerdo político entre fuerzas sociales y civiles en disputa son algo beneficioso para un país, pero si se trata de una medida express, hecha por un líder político, es peligrosa. El asunto es que estas entidades son organismos supraconstitucionales y todas las instituciones quedan en suspenso, por ejemplo, en el caso colombiano, el Consejo de Estado, la Corte Constitucional, el Congreso, los tribunales de la República, el Consejo Nacional Electoral, etc. Es para renovar de raíz el Estado. En Venezuela la experiencia fue traumática ya que a tan solo unos meses de haber llegado Hugo Chávez al poder, en 1999, se convocó a una que había sido una promesa de campaña. Como resultado de aquel episodio los cargos de todos los jueces de la república pasaron a ser considerados temporales, en lo que se entendió como la Reforma Judicial, el Consejo Nacional Electoral fue reformado para que sus cargos fuesen ocupados por personas supuestamente "independientes" y la propiedad privada quedó comprometida con la denominada "propiedad social", un derecho que supuestamente tenía el pueblo. La pérdida de estabilidad de los jueces fue muy grave porque en adelante podían ser removidos por cualquier cosa, sirviendo para la progresiva politización de la justicia venezolana, es decir, si algún opositor no le gustaba al gobierno era relativamente fácil conseguir un juez que lo condenara. Por el lado del Consejo Nacional Electoral, fue más sencillo nombrar personajes que habían sido ministros de Chávez o miembros del partido de gobierno. Luego vino otra Constituyente entre 2017 y 2019, que fue la peor: fue creada para combatir a Juan Guaidó y como un organismo paralelo al congreso de ese país. Se dedicó a anular cualquier decisión que aquel órgano tomaba y también nombró, como cosa relevante, los magistrados de la Corte Suprema a dedo, miembros todos del partido de gobierno, algunos de ellos, incluso, acusados por delitos penales; y es así como aparece la dictadura venezolana. Todos los jueces de la república, los miembros del Consejo Nacional Electoral y los miembros de las fuerzas armadas pertenecen al partido de gobierno, y las órdenes las da el presidente de la república.