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Opinión

El problema de la Constituyente

Lewis Pereira González
Lewis Pereira González
Columnista
25 de marzo de 2024

El presidente colombiano enfrenta un dilema: su frustración ante el Congreso lo impulsa a considerar una Asamblea Constituyente. La lucha de clases y la falta de diálogo técnico complican el panorama político.

Por Lewis Pereira González El problema de la Constituyente es el siguiente: aparece en el contexto de una profunda frustración del Presidente por la negativa del Congreso a aprobar las reformas, o se diría más exactamente, por la interpretación que él mismo está haciendo sobre lo que está sucediendo. En este caso, según se desprende de todas las evidencias, esa interpretación le dice que se trata de una oligarquía que no solamente le niega las reformas, sino que no lo deja gobernar. Cuando vemos esto enseguida llegamos a un escenario reconocible para la izquierda latinoamericana, lo que Petro está creyendo es que esa burguesía lo tiene completamente cercado porque se trata de la lucha de clases, esa de la que habló Carlos Marx. El representante del pueblo sería él mismo y los representantes de la burguesía estarían en el Congreso, en la fiscalía, en la federación de cafeteros, en las organizaciones empresariales, etc. Y es aquí, precisamente, cuando aparece el problema porque quiere decir que el Presidente no atiende a razones técnicas, argumentos técnicos, sino que en su pensamiento solo hay razones políticas. No se trata de que no hay de dónde sacar los recursos para la construcción de los nuevos Centro de Atención Primaria o que la estatización que propone del sistema de salud ofrezca más oportunidades para la corrupción o el temor de que se regrese al antiguo Seguro Social, sino que la oligarquía está librando su lucha natural. En su mente los argumentos técnicos, en verdad, son de clase y es lógico, entonces, que el juego político para él si está trancado. Siendo así, toma una medida desesperada, va a intentar refundar el Estado al estilo rousseauniano, va a intentar crear un Estado donde la izquierda si tenga cabida, donde tenga voz y se le deje hacer sus propuestas; como cree que el Congreso representa a la clase social burguesa va a tratar de pasar por encima del Congreso. Se trataría de una Asamblea Nacional Constituyente construida desde abajo, con el pueblo, donde los representantes sean obreros, estudiantes, campesinos, maestros, vendedores ambulantes, etc., al menos en su sentido formal. Los expertos han dicho que las reformas si tienen problemas técnicos, pero Petro los desestima, es decir, se trata de dos mundos diferentes que, en realidad, no se conectan de ninguna manera. Ya un profesor dijo hace tiempo que elegir un Presidente de izquierda en un país supone una inmensa responsabilidad porque estos son los problemas que se van a presentar, en ese caso sube al poder un sistema de creencias que es muy particular y con el cual es difícil dialogar.