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Opinión

El Presidente no se puede desmontar por las orejas

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
7 de febrero de 2025

El presidente convocó a un Consejo de Ministros que, transmitido en vivo, expuso un gobierno en crisis. Discrepancias internas, corrupción y fracasos marcaron el encuentro televisado, un "espectáculo circense" criticado.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Es un adagio campesino que significa apearse de las bestias por el lugar equivocado. El presidente convocó a un Consejo de Ministros y pensando quizá que el país debía enterarse de los logros gubernamentales, lo hizo público por todos los canales nacionales y regionales de televisión, pero con mala suerte: gran imprudencia. La prudencia es una virtud relacionada con la sabiduría y la razón práctica; es la capacidad de actuar de manera correcta en cada situación. Prudencia, sensatez y moderación es lo menos que se le pide a un jefe de Estado, el cual debió ser prudente y evitar ese espectáculo circense (4/02/2025) en el que los televidentes veíamos casi incrédulos, que allí había un gobierno reventado por dentro. Primero, como es su costumbre, divagó en la reunión de gabinete en recuerdos históricos y filosóficos sin ningún rigor técnico hasta que aterrizó en la realidad: "De los 160 proyectos que debíamos haber ejecutado en estos dos años y medio, solamente 36 se han realizado"; valga decir, un fracaso. El país presenciaba algo insólito: una reunión que debió hacerse a puertas cerradas para evaluar la crisis del gobierno, que imprudentemente se estaba transmitiendo en vivo como un partido de fútbol y entonces vino lo peor: la vicepresidenta Francia Márquez develó la crisis del gobierno: "Me duele que en el gobierno que ayudé a elegir se presenten tantos actos de corrupción". "Le digo de frente las cosas (A Petro)… Las actitudes de Laura Sarabia con nosotros… y no me parece y respeto a Benedetti, pero no comparto la decisión de traer a este gobierno a estas personas…". El telón no había caído: la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, María Susana Muhamad, redondeó la noche. Dijo con lágrimas en sus ojos que "la permanencia de Benedetti como jefe de despacho es muy difícil de sostener". Un momento de crisis y alta tensión. Se estaba revelando que no hay gobierno; no hay unidad, ni política, ni administrativa; el barco estaba naufragando sin brújula y … ¡sin timonel! Fue una vergüenza. Al momento de escribir esta columna, el ministro de gobierno, Juan Fernando Cristo, dijo: "todo el gabinete debe renunciar; es inviable". ¿Quién tiene la responsabilidad absoluta de todo este desmadre?: ¡El Presidente no puede "desmontarse por las orejas"!