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Opinión

El Presidente en su laberinto

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
15 de marzo de 2024

La reforma de salud del presidente se hundió en el Senado por vicios de forma y fondo, obligando a un debate constitucional. El gobierno enfrenta un laberinto político y falta de apoyo.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Al momento de escribir esta columna la reforma a la salud programa bandera del presidente que mediante mermelada de todos los sabores (léase corrupción) había sido aprobada a pupitrazo limpio en la Cámara, se ha hundido en el Senado. La primera de las razones es porque adolece de un grave vicio de forma. El senado le ha ahorrado a la Corte el trabajo de tener que declararla inexequible más adelante. Nuestro Estado Social de Derecho está garantizado por un sistema de normas jerárquicas que cumplen cada una de ellas una función prevalente dentro la estructura general del derecho público. Cuando se trata de un derecho fundamental como el de la salud, su régimen no puede establecerse por una ley ordinaria sino por una ley especial: por una "Ley estatutaria" que estará sometida a un control constitucional previo antes de su aprobación. El Senado no puede aprobar una ley estatutaria como si fuera ordinaria porque sería imperdonable que una institución de tanta jerarquía como esta no advirtiera de esta grave falencia en su trámite y, siendo estatuaria, no se aprueba con el voto de una mayoría simple sino por una mayoría absoluta. Además de este vicio de inconstitucionalidad la ley tiene profundos vicios de fondo ("vicios ab substantiam actus") que por el poco espacio no es dable ahora analizar. El "gobierno del cambio" no ha podido aprobar ninguna de las reformas que se propuso en la campaña; ninguna de ellas está funcionando por varios factores y el país tiene la sensación de que la locomotora del gobierno está sin combustible. El presidente está solo en un laberinto al punto que ha amenazado con poner a funcionar la reforma a la salud con decretos. Esto sería grave para él porque la Corte se los declararía todos inexequibles y sufriría un desgaste administrativo y político como le ocurrió con todos los que expidió para la "emergencia" de La Guajira. Está solo porque está divorciado de la clase dirigente del país y de los gremios y en las filas de sus copartidarios no tiene el equipo idóneo para sacar adelante un país tan complejo como Colombia.