El plateado
El Ejército recupera El Plateado, Cauca, estratégico enclave del narcotráfico controlado por disidencias. La operación "Perseo" busca retomar el control, pero urge intervención integral para erradicar el conflicto.
Por Rafael Negrete Quintero La reciente entrada del Ejército a El Plateado, en el Cauca, marca un hito significativo para la situación de orden público en Colombia. Después de casi un año desde que las disidencias de las Farc, lideradas por 'Iván Mordisco', forzaran la retirada de las Fuerzas Militares, el Estado, bajo la operación 'Perseo', ha recuperado control sobre esta zona estratégica, que muchos consideran el "Wall Street" de la cocaína. El Plateado no es solo un pueblo olvidado entre montañas y selvas; es un enclave valioso para el narcotráfico, controlado por disidencias, narcos y mafias internacionales. Esta realidad ha permitido que estructuras criminales se fortalezcan en la región, generando violencia y desplazamiento. La presencia de capos mexicanos, albaneses y asiáticos en la zona evidencia la magnitud del problema: el control de rutas del narcotráfico hacia el Pacífico es una fuente inagotable de dinero y poder. La recuperación de El Plateado es un hito, pero es apenas el primer paso. Si bien es necesario reconocer la importancia de la operación militar, también es fundamental entender que la fuerza legítima del Estado no puede limitarse a una ocupación militar. El conflicto en el Cauca es el resultado de décadas de abandono estatal y falta de oportunidades económicas para las comunidades locales. Los campesinos que cultivan coca lo hacen no por elección, sino por la ausencia de alternativas viables. Este ciclo de ilegalidad no se romperá solo con soldados y bombardeos; se requiere una intervención integral que incluya desarrollo económico, educación y sustitución de cultivos. A futuro, el gran reto será consolidar la presencia del Estado en El Plateado y otras zonas similares. Esto implicará una inversión sostenida en infraestructura, salud y educación, además de la implementación de políticas de desarrollo rural que ofrezcan alternativas económicas a los pobladores. La paz total, en este contexto, debe ir más allá de los acuerdos con grupos armados. Debe involucrar una transformación social profunda que ataque las raíces del conflicto. No obstante, en medio de repetidos fracasos en la implementación de la 'paz total', la decidida intervención de la Fuerza Pública demuestra que el Estado sigue comprometido en desmantelar enclaves criminales y retomar el control de territorios históricamente abandonados. Este avance es fundamental para devolver la esperanza a las comunidades sometidas a la violencia. La operación 'Perseo' también debería ser un claro recordatorio para todos: el poder de los narcotraficantes ha crecido, y confiar en la buena fe de los criminales nunca ha sido una estrategia efectiva. El estado colombiano no puede permitir que sus gestos de paz se confundan con debilidad; debe estar listo para emplear toda su fuerza legítima y disuasiva, incluso los bombardeos, cuando sea necesario.