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Opinión

El perrateo de un cargo

Roger Márquez Martínez
Roger Márquez Martínez
Columnista
18 de enero de 2026

Me voy a permitir usar este término, pues es el ajustado al tema del desprestigio del cargo del Presidente de la República:

El sistema político de Colombia hace parte de los regímenes presidenciales donde el cargo de Presidente de la República es el más dignificante dentro del Estado, así lo ratifica la Constitución Política de Colombia cuando dice que “el presidente de la República es jefe de estado, jefe de gobierno y suprema autoridad administrativa, el cual es elegido por voto de los ciudadanos, siendo este el cargo más importante dentro de la organización del Estado”. Este modelo democrático liberal producto de una larga evolución histórica política, donde los partidos políticos constituyen unas instituciones esenciales, pues nacieron y se desarrollaron al mismo tiempo que las elecciones desempeñando un doble papel en la representación política, teniendo la teoría de encuadrar a los Electores y a los Elegidos, convirtiéndose en unos medidores entre aspirantes y votantes, por lo que en una democracia popular y fuerte son los partidos quienes proponen los candidatos del pueblo; en Colombia no es así, ante la falta de partidos políticos se presenta una dispersión de los auto proclamados precandidatos presidenciales que no son más que personas con ínfulas, sin ningún peso político; desconocidos por el pueblo y la opinión pública, sin partido político que los avale o postule, alcanzando la cifra de más de cien precandidatos. Figura que no es más que un “perrateo” al cargo, del Presidente de la República, y una deformación de la democracia popular, pues un número de estos no se presenta en ninguna otra democracia del mundo con sistema presidencialista o semipresidencialista donde el Presidente se elige por voto popular. Esta cantidad de precandidatos se inscriben por firmas haciéndole creer al pueblo que estas significan apoyo popular, cuando este procedimiento no es más que la degradación de una democracia deficiente por unos manipuladores de la opinión y emociones producto de un espectáculo de vanidades de estos personajes, aunque se piense que entre mayor numero de candidatos más democracia hay; es todo lo contrario, democracia sin partidos, es una democracia deficiente y degradada, por lo que toca devolver la dignidad al cargo. pues son personas cuyos nombres son desconocidos por el pueblo y la opinión con ínfulas y sin ningún peso político. Hoy soslayando las elecciones pre-congreso están inscritos ante la registraduría 91 precandidatos por el medio de la recolección de firmas y grupos significativos de ciudadanos producto de una laxa interpretación de la constitución. Esta proliferación de candidatos no se presenta en ninguna otra democracia del mundo con régimen presidencial, se presenta esta deformación de la democracia producto del “perrateo” del cargo de la presidencia de la República de unos manipuladores de emociones y confunden la igualdad del derecho de elegir a ser elegidos (degradando el poder público), con el ejercicio democrático a participar en la conformación y ejercicio del poder político, y en última es lo que se busca en las elecciones presidenciales.