
El peligro de no contar con cobertura en atención para la violencia intrafamiliar

La violencia intrafamiliar, especialmente contra mujeres, es un problema crítico. Montería, con alta incidencia, carece de comisarías suficientes para atender a las víctimas, poniendo en riesgo su protección.
Por Glenda K. Fuentes La violencia intrafamiliar es un grave problema social que afecta a millones de personas en todo el mundo, especialmente a las mujeres. En muchas ocasiones, las víctimas de este tipo de conductas, han sufrido en silencio durante un tiempo prolongado antes de buscar ayuda, y es fundamental contar con instituciones que brinden atención y protección inmediata. Es un riesgo no tener suficiente cobertura en atención para los casos de violencia contra la mujer. La Ley 2126 de 2021 establece que las Comisarías de Familia son las entidades encargadas de brindar atención especializada e interdisciplinaria para prevenir, proteger, restablecer, reparar y garantizar los derechos de quienes estén en riesgo, sean o hayan sido víctimas de violencia por razones de género en el contexto familiar. Según esta ley, debería existir al menos una Comisaría por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, en Montería, a pesar de tener una población que supera los 500.000 habitantes y recibir además un flujo itinerantes de otros municipios por estudio o trabajo, solo tiene en funcionamiento una Comisaría. Montería es una ciudad con una alta incidencia de casos de violencia intrafamiliar contra las mujeres, el 83,6 % de las víctimas son de este género. La falta de atención representa un riesgo significativo, no contar con un lugar cercano y accesible para denunciar e iniciar el proceso de protección puede implicar desistimiento, demoras y dificultades adicionales que las exponen a desenlaces fatales. Es responsabilidad de todas y todos luchar contra la violencia, en especial la de género. No podemos seguir tolerando que las mujeres sean víctimas de abusos y feminicidios. Es necesario que las autoridades asuman su compromiso, reconozcan la importancia de fortalecer estas entidades y destinen los recursos necesarios para su funcionamiento eficiente. En esta época electoral, se escucha mucho sobre el componente mujer, su desarrollo integral desde lo motivacional y quizás las necesidades que se consideran atractivas: educación, trabajo y emprendimiento. Pero muy poco del bienestar emocional y físico de estas y su acceso a la justicia, quizás porque es un tema que no genera votos. Sin embargo, debería estar en la agenda del día porque implica la vulneración de los derechos básicos de las mujeres y es una expresión clara de desigualdad de género. Para garantizar el desarrollo pleno de las mujeres y su vida libre de violencia, es necesario que los políticos y las autoridades lleven a cabo acciones concretas para implementar programas y políticas que aborden de manera integral la violencia de género. Entre estas brindar atención y garantizar un acceso rápido a la justicia, fortaleciendo y ampliando la presencia de comisarías de familia. Solo así, podremos avanzar hacia una sociedad en la que las mujeres realmente puedan vivir libres de violencia y ejercer plenamente sus derechos.