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Opinión

El parrandón de Carlos Ramón

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
19 de diciembre de 2025

En uno de los salones del teatro nicaragüense que lleva el nombre de Rubén Darío, poeta estelar de la América Hispana, bailaba en una de éstas noches muy alegre Carlos Ramón Gonzáles, el fugitivo ex – integrante del alto gobierno colombiano en un festín de acordeones al mejor estilo parrandero de la entraña terrenal de Francisco El Hombre.

El vallenato traspasó fronteras, se escucha y se baila allende los mares, aún en los sitios más remotos porque sus melodías encantadoras despiertan alegría y entusiasmo en todas las latitudes. Que don Carlos Ramón, el de la concurrida parranda nica, saltara animadamente en su jolgorio y se emocionara tanto o más que los demás integrantes de la farra, nada de raro tiene porque el vallenato inyecta y hace fluir regocijo y diversión. Lo censurable es que Carlos Ramón, el célebre bailarín del parrandón vallenato, lleva a cuestas un lío judicial que mantiene expectante al país desde hace más de un año y en el que su persona, dadas las informaciones que emanan de esa averiguación, presumiblemente tiene comprometida su responsabilidad. Aquí en Colombia todos asistimos a una pachanga vallenata y bailamos alegremente sin limitaciones y allí nos regocijamos con los amigos y contertulios. Nada de malo tiene que similar esparcimiento lo tengamos en algún lugar del mundo. Pero el caso del festín nicaragüense al que concurre don Carlos Ramón tiene perfiles diferentes porque está de por medio el buen nombre del país debido a la situación sub-judice de su persona. El no es un implicado cualquiera porque el rango oficial que ostentaba al interior del actual gobierno y dada la categoría de los demás comprometidos en el desfalco de la Ungrd obligan a la sensatez, a tener cautela. Mucho más cuando se sabe que estamos ya en pleno debate electoral frente al cual siempre resulta comprometido el gobierno por los actos de indelicadeza de sus integrantes o de quienes hicieron parte del mismo. Una de las características de éste cuatrienio es que los episodios que más le han servido el plato a la oposición emanan de las propias entrañas oficiales. Desde los duros conatos entre sí hasta la confrontación con Trump, pasando por los sonados casos de corrupción, siendo el de la Ungrd uno de los más emblemáticos, todos configuran el mosaico de problemas que colman la atención nacional.