
El Paramilitarismo en Colombia

La carta de Mancuso, en respuesta a Uribe, remite al origen del paramilitarismo colombiano: los "chulavitas". Estos precedentes, ligados a intereses de poder y tierra, explican crímenes y la necesidad de cambios.
Por Carlos Rodríguez Santos Indiscutiblemente, la carta del cordobés, Salvatore Mancuso, coterráneo nuestro, en respuesta a un tuit de Uribe, particularmente, estimo que siempre deberá mirarse desde el origen del paramilitarismo en Colombia, que no es otro que los "chulavitas", pues, constituyen el antecedente del paramilitarismo durante los años 90 y nos permitirá comprender a ciencia cierta los crímenes perpetrados por estas organizaciones que han servido siempre a sectores políticos y económicos fanáticos, cuyas pretensiones egoístas de no perder sus privilegios sobre la "tierra", son las que han permitido introducir ideológicamente a los "partidos políticos" en nuestro Estado democrático; he allí, el meollo del asunto. No olvidemos, que las ideologías son conjuntos de ideas que envuelven intención de que sean reconocidos y adoptados por la política y, por ello, son reflejos de conflictos, inconformismos e intereses materiales que, por lo general, envuelven mezquindad del hombre, cuya mezquindad seguirá acompañando al ser humano en el devenir de la humanidad, hasta tanto el hombre no adquiera una ordenación individual de las almas en la virtud; de forma, que las ideologías políticas envolverán siempre grados de enfermedad de salud mental, como es la sociopatía y el narcisismo. Efectivamente, los "chulavitas" se trató de una "policía, nutridas por efectivos ultraconservadores y su permanente conexión con el gobierno de turno, para cometer crímenes oficiales a fin de neutralizar todo tipo de organización política de ideología diferente a la del gobierno conservador, con el apoyo de terratenientes laureanistas", hasta que llegó el asesinato de Gaitán; inició durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez, en el que se convirtieron en persecutores despiadados mediante una maquinaria, cuyo combustible es la "sangre humana" para impedir el triunfo de Gaitán, desmovilizar las masas campesinas, anular la capacidad de resistencia y recuperar el control de la tierra para el gran latifundio. De modo que el móvil del paramilitarismo en Colombia ha sido el control de la tierra para el gran latifundio y sus estrategias históricas son igual de sangrientas. Con razón, entonces, necesario es eliminar constitucionalmente a los "partidos políticos", por constituir el medio ideológico de esos sectores políticos y económicos fanáticos; de lo contrario, no habrá vida y no viviremos en paz. Se las dejo allí.