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Opinión

El palo y las cucharas

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
14 de diciembre de 2025

Suele decirse que el palo no está para cucharas cuando se avizoran riesgos o circunstancias adversas que pueden producir estragos en cualquier actividad, o modificar de tal manera la naturaleza de las cosas que es mejor no meneallo, dicho en lenguaje arcaico. Son momentos culminantes, capaces de desarraigar un concepto de nación o de “pueblo”, para suplantarlo por otro cuyo propósito final es la llamada revolución del proletariado, al frente de la cual aparecen líderes desalmados que destruyen cualquier vestigio de libertad.

Conversando con algunos profesionales de diversos ámbitos en el chat de Cecimín, que dirige mi amigo Jorge Felipe Ramírez en Bogotá, les expuse mi punto de vista: “Los invito amablemente, estimados amigos, a simplificar las divagaciones electorales. La disyuntiva es muy sencilla: libertad o tiranía, democracia o totalitarismo, división de poderes o narcoestado. La dictadura es perfecta, la democracia liberal no. La frialdad leninista y estalinista de Cepeda produce repelús. Aceptemos que en democracia hay futuro, en el comunismo no, excepto que aceptemos vivir bajo un partido único con unos dictadores haciendo de las suyas. Ese es, para mí, el verdadero riesgo. ¿O fue que se nos olvidaron los computadores de Raúl Reyes, las andanzas de Cepeda con Teodora Bolívar y su hermandad política con las Farc? El palo no está para cucharas”. Yo no recuerdo que haya habido manifestaciones en contra de la invasión de Rusia a Ucrania, ni haber oído oprobios contra el dictador Putin por las extrañas muertes de algunos de sus opositores, que aparecen envenenados en circunstancias enigmáticas; tampoco se tienen noticias de protestas por los presos políticos de Venezuela, que fallecen sin atención médica en su reclusorio, ni el soniquete de “nos están matando”, a propósito de los 40.000 asesinatos que ha habido durante el gobierno del Cambio. Hay gente que se autoexime moralmente de todo, que jamás asume una responsabilidad plena ante nada y que toda culpa la transfiere a los demás: son manipuladores excelsos, mentirosos compulsivos y psicópatas irredimibles. Se preguntarán: ¿y cómo hay gente que vota por ellos? Porque los apegos y afiliaciones políticas a una doctrina enceguecen el juicio, y porque a muchas personas no les interesa la realidad ni la historia, sino el relato, la palabra promesera y el nihilismo autodestructivo: si lo hicieron los otros, ahora déjennos a nosotros. He ahí el problema. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.