
El odio obsesivo

Desde un principio, cuando se supo que el actual ministro de Justicia, como magistrado, había dicho "me lo mamo", se supo que la persecución judicial a Álvaro Uribe estaría marcada por el encono y la mala fe. El odio nunca es espontáneo. Se da por venganza o por envidia. La primera, la venganza, puede surgir de distintos nichos, desde los amores defraudados hasta las obsesiones ideológicas más despreciables. La envidia, de otro lado, no es más que una confesión de insuficiencia frente al objeto odiado, y por eso es una condición menor, insignificante, que hace sufrir día y noche al envidioso.
Todo el mundo sabe, porque es de dominio público, que Iván Cepeda y Piedad Córdoba, dizque en actos humanitarios, reiterativos y obcecados, visitaban cárceles en busca de testimonios contra los hermanos Uribe Vélez. Eso no es propio de gente moralmente superior. Eso es un típico acto de perfidia para enlodar a quien se odia. Eso a nadie enaltece. Si usted tiene alguna duda razonable o alguna certeza, ponga la denuncia y deje que la justicia opere. Lo otro es bajeza, ruindad. ¿Qué credibilidad puede tener un individuo condenado a 40 años por extorsión y secuestro, que es el caso del testigo Monsalve, cuyo testimonio fue refutado por su padre y su hermano? ¿A quién se le ocurre que una mujer, cualquier mujer, sea o no médica, va a buscar marido a una cárcel para terminar urdiendo con él por amor la burda patraña conocida? Eso solo lo explican los antecedentes y vínculos atribuidos a la señora Deyanira con las Farc. ¿Qué responsabilidad le cabe al senador Cepeda por las comodidades y jolgorios de que ha gozado Monsalve en su reclusorio? ¿Qué tuvo que ver el parlamentario con la salida de la esposa de Monsalve del país, so pretexto de su seguridad, mientras el padre del "testigo estrella" hablaba de halagos y ofertas del mismo congresista en pro de obtener declaraciones en contra de los hermanos Uribe? Hablando de odios y obstinaciones, no se puede pasar por alto el que encarna el periodista Daniel Coronell contra Álvaro Uribe. Haberle dedicado decenas de columnas para probar lo improbable, solo dando crédito ciego a la manipulación y la intriga, no habla bien de su alma. Las gentes que tienen un sentido superior de la existencia, como deberían poseerlo los faros intelectuales de la sociedad, no se dejan arrastrar por bajas pasiones. *Decano FCS, Unisinú -EBZ-.