El odio entre clases sociales en Colombia
En Colombia, la "lucha de clases" revive. El autor critica la estigmatización de la riqueza, citando ejemplos de empresarios exitosos y cuestionando la narrativa anti-ricos del gobierno y medios.
Por Andrés Gómez García. En el pasado hubo en nuestro país “lucha de clases” pues personas superiores en inteligencia, habilidades comerciales, visión para los negocios y grandes sacrificios lograban generar riqueza ascendiendo en la escala social. Hay cientos de casos que es imposible mencionar debido a limitaciones de espacio y solo menciono algunos a quienes admiro como a mi bisabuelo Arturo García considerado el colombiano más rico en 1936: Generador de negocios, ganadero y exportador de ganados, propietario de extensas haciendas, banco, remolcadores en el río Magdalena para transporte ganadero, los primeros edificios de altura en Bogotá con ascensor, todo iniciando su actividad en Sincelejo. Otros importantes colombianos que menciono son Don José María Acevedo - electrodomésticos Haceb, don Mario Hernández - finas carteras en cuero con fábricas y almacenes en varios países generando empleo a 2.000 personas y don Arturo Calle con ropa para hombre y mujer y más de 1.000 empleados. Cabe destacar a la familia Char, que a partir de un almacén en el mercado de Barranquilla creó un imperio económico con supermercados, droguerías, emisoras de radio, equipo de fútbol, entidades financieras y bancos, siendo hoy una de las 10 grandes fortunas del país. Todo esto que debe ser motivo de admiración la izquierda ha logrado volverlo un delito satánico. Destilar odio para todo el que ha creado riqueza es la narrativa de medios de comunicación ideologizados, de las arengas desde el Palacio Presidencial y reuniones gubernamentales donde participan los resentidos sociales como Francia Márquez, amargada porque fue empleada doméstica. Odiar a los ricos es la consigna petrista para mover las masas de desposeídos para incendiar el país, ya lo vimos en el llamado estallido social de 2021. Me llamó la atención este odio exacerbado a raíz de la liberación de Arturo Char por parte de un juez de Santa Marta donde estaba detenido logrando su libertad inmediata por el recurso Constitucional de Habeas Corpus consistente en la liberación inmediata de un detenido si pasado 120 días contados desde la fecha de su detención no hay acusación. Llovieron muchas críticas hasta el Magistrado Reyes de la Corte Suprema quien no supo contar los días calendario estipulados en la norma, sino que - lleno del virus Petrista - trató de torpedear la liberación de Char. En rueda de prensa posterior surgieron preguntas de los periodistas al abogado defensor Iván Cancino que no solo demostraban ignorancia jurídica sino que mostraban el odio que reina en este país porque Char es rico. Para ellos, el ser de familia rica justificaba su no liberación. Deberían entender los Mamertos que este odio contra quienes generan trabajo lo único que va a conseguir es el aumento de la pobreza pues los ricos se irán con sus capitales a otros países que les brinden seguridad y trato amable. ¿Qué gana el país con esta cruzada anti ricos? Nada. Esto no es más que un absurdo social y económico que hay que extinguir para fortalecer la inversión y el progreso del país.