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Opinión

El ocaso de los dioses 2

Lucia Teresa Solano Berrío
Lucia Teresa Solano Berrío
Columnista
20 de abril de 2026

El tiempo corre y la carrera por la presidencia va dejando del pelotón a un grupo que no alcanza la meta o se cansa en el recorrido.

Enrique Peñalosa tiene imagen de estadista y amplia credibilidad en el exterior y relación menos amplia con las regiones colombianas donde lo ven demasiado cachaco y extremadamente bogotano, lo que no es un defecto, pero sí una limitación para la empatía. Le hace falta "algo" —buen humor, calidez, consideración— para conectarse con las distintas poblaciones de un país variopinto. No se trata de contar chistes, sino de mezclarse con la gente, de encontrar una razón que sirva para alimentar, distender, relajar y aflojar la comunicación. Una campaña exclusivamente técnica y confrontacionista no atrae pueblo. Tiene su nicho respetable en Bogotá, pero gobernar a Colombia necesita más cualidades y un esfuerzo para hacer más abierto y relajado el diálogo. También en el ocaso Mauricio Lizcano, quien no tiene el carácter de deidad. Un período en el Senado y un corto paso por el Ministerio de las TIC no le dan el vuelo nacional que cree tener. Es probable que más adelante retorne al Congreso, pero la Presidencia no parece ser la recompensa por ahora. De liberal pasó a primera línea de burócratas del gobierno Petro y sacó pecho en el Dapre, en el Mintic y en el avión presidencial, al lado del jefe del Estado. Salido de ese entorno, se "fue de retro" con el actual gobierno. Deslindarse cuando aparece mejor postor es oportunismo, no estrategia política. Le falta añejamiento… Buen empaque, buena dicción, con relaciones heredadas del santismo y del uribismo. Juan Carlos Pinzón Bueno ha hecho una carrera con énfasis en el sector de la seguridad. Con altas y bajas, reconocimientos y serias críticas por decisiones tomadas. Le falta empuje para rodearse de pueblo. La política hoy se hace con millones y más cerca del electorado. A la gente le gusta que la escuchen, que entiendan sus angustias y avalen sus sueños. Y, sobre todo, que esos compromisos sean sinceros. El país depende de relaciones más allá de Estados Unidos. Clara López Obregón tuvo la formación y las cualidades para ascender en el escenario político sin necesidad de echar mano de sus apellidos, sino confiando en sus fortalezas. Por años, no compitió protagonismo con Carlos Romero, su esposo, destacado dirigente de la izquierda. Estuvo en la administración de Samuel Moreno y ha seguido con entusiasmo los aconteceres de los partidos de izquierda. Canceló su aspiración presidencial y anunció el apoyo a Iván Cepeda, …como si fuera de salida. Mauricio Cárdenas Santa María tiene una carrera ininterrumpida. Los gobiernos de los últimos 30 años lo han llamado a participar como técnico, pero no esconde que tiene ambiciones políticas serias. Solo que le falta conexión con el pueblo. Carece de lo mismo que Peñalosa y Pinzón. Ministro de Hacienda, Minas y Energía, Transporte, Desarrollo y director del Departamento Nacional de Planeación. Además, destacado como uno de los líderes del milenio. Preparación y méritos puede que no le falten. Autorizó la conciliación cuando Dragacol intentaba demandar al Estado y luego se retractó y pidió su anulación. La Fiscalía le abrió investigación preliminar por la venta de Isagén y la Procuraduría por el escándalo de Reficar, y también se habló de él en el caso Odebrec