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Opinión

El nuevo orden en un mundo de turbulencia

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
30 de enero de 2026

Nada va a ser igual en el futuro. En lo económico, el foro mundial de Davos reunido la semana pasada dejó en claro las profundas desigualdades del mundo. Allí en los Alpes suizos se reunieron unos mil empresarios de los cinco continentes y un número igual de los más influyentes políticos y dirigentes del orbe, invitados especialmente para analizar y decidir sobre los intereses del mundo rico.

El informe de Oxfam dice, refiriéndose a Estados Unidos, que “un gobierno dirigido por multimillonarios ha llevado a los Estados Unidos al borde de los extremos en términos de desigualdad”.   La riqueza de los multimillonarios del mundo creció el año pasado cinco veces más que en los últimos cinco años: unos 18.3 billones de dólares. Eso equivale a la riqueza de unos 4.100 millones de personas en el mundo que viven en la pobreza (la mitad de la población mundial). El informe señala que solo dos tercios de ese dinero alcanzarían para acabar con la pobreza del planeta durante un año.  Mientras tanto, la tasa de reducción de la pobreza orbital se ha estancado y unos 480 millones de personas viven en la pobreza extrema (con menos de 2 dólares diarios) y la mitad son menores de 18 años sin ninguna esperanza jamás de una vida digna. Esa desigualdad se proyecta negativamente en la capacidad de las personas pobres para encontrar empleos en cargos ejecutivos o de importancia. Ese poder económico le da oportunidad a los millonarios del mundo a ocupar cargos ejecutivos que los pobres nunca ocuparán. Solamente 74 de los 2.027 multimillonarios del planeta ocuparon el 3.6% de esos cargos, mientras que, en contraste, solamente el 0.0009 de los pobres tuvieron acceso a ellos; una desproporción abismal. (Fuente Oxfman). El orden jurídico y político del planeta tampoco será el mismo. Las grandes potencias han sustituido a la ONU, que hace rato dejó de tener importancia alguna para la paz mundial, y Trump creó una “Junta de Paz” con 35 países con E.U. a la cabeza para negociar los conflictos sin importarle para nada los organismos multilaterales existentes. La intervención en Venezuela, en Oriente Medio e Irán confirma que Estados Unidos impondrá sus intereses sin consultarle a nadie. Ha nacido un nuevo orden mundial en lo económico y en lo político.