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Opinión

El mito sobre el control de los medios

Lewis Pereira González
Lewis Pereira González
Columnista
11 de abril de 2023

Las redes sociales, nuevos medios de comunicación masiva, democratizaron la información. Sin embargo, esta apertura desató una avalancha de noticias falsas, invirtiendo roles y desafiando la credibilidad.

Por Lewis Pereira: Hace varias décadas muchos intelectuales sostenían, sobre todo académicos y gente de izquierda, que los medios de comunicación social ejercían un control inmisericorde sobre la mente de las personas; lo hacían a través de propaganda engañosa y noticias falsas o narradas desde un punto de vista interesado. Los militantes de izquierda veían en esto la comprobación de la manipulación de la burguesía y de los grandes grupos económicos que incitaban al consumismo para conseguir más ganancias. Yo recuerdo que por aquellos días todos soñábamos con una televisión participativa, en manos de la gente, creada por y para el pueblo. Sucedió, sin embargo, que cuando el sueño se cumplió nadie se dio cuenta o casi nadie. Hoy en día cualquiera puede abrir su canal de televisión, crear vídeos que vean millones de personas y opinar, puede hacerse famoso, cantar o si lo prefiere convocar a marchas por esos canales contra los grupos económicos poderosos. El fenómeno se llama “redes sociales” y son los nuevos medios de comunicación de masas. Según todos los estudios, las personas ven más contenido audiovisual en las redes sociales que en la televisión tradicional, contenidos creados por ellas mismas, pueden enseñar a leer y escribir, dar consejos sobre cómo salir de la pobreza, hablar sobre dietas saludables o porque debemos proteger el planeta, todo eso que en la televisión tradicional no se veía y dar noticias sobre el mundo o sobre hallazgos científicos. Un resultado imprevisto también ha sido la avalancha de Fake News o noticias falsas que circulan por todas partes. Yo mismo me he puesto a investigar noticias sobre gigantes, sirenas, fantasmas, extraterrestres, muertes de cantantes, hallazgos arqueológicos, afirmaciones sobre las pirámides de Egipto, alimentación sana, curas contra el cáncer y es impresionante la cantidad de noticias falsas o personas que afirman cualquier cosa. La participación no era lo que se esperaba, son tantas las noticias de este tipo que ahora parece que la situación se ha invertido, los periodistas profesionales y los medios tradicionales parecen el lado serio del asunto, son como una fuente de confiabilidad y de información frente a la cantidad de cosas que se dicen por ahí, hasta el punto de que las noticias deben ser contrastadas con los medios tradicionales; los periodistas investigan las fuentes. Lo que sucedió con la tan anhelada participación es que la estábamos imaginando de manera romántica y una de las lecciones es bastante obvia, cuando los medios son participativos se someten a las mismas dinámicas que los medios tradicionales.