
El mito del hombre "macho"

Los estereotipos de género, como el del "hombre macho", limitan el desarrollo personal y perpetúan la desigualdad. La educación y las nuevas masculinidades son clave para el cambio.
Por Glenda K. Fuentes En la sociedad actual, aún prevalecen numerosos estereotipos de género que limitan el pleno desarrollo de las personas y perpetúan la desigualdad entre hombres y mujeres. Uno de los más arraigados es la figura del hombre como "macho", una idea que se encuentra omnipresente en nuestra cultura, asociada a características como el dominio y la superioridad. Es triste reconocer cómo estas etiquetas han moldeado nuestras percepciones y expectativas en relación a los hombres. Desde la infancia, se les enseña que mostrar emociones es una debilidad, que deben tener poder, liderar, tener muchas conquistas amorosas y no mostrar fragilidad. Estas ideas no solo limitan el desarrollo emocional de los hombres, sino que también fomentan la desigualdad que todavía viven las mujeres en los diferentes campos: doméstico, social, económico y político. En la concepción tradicional de género, se han asignado unos estereotipos a lo que significa ser hombre, los cuales están muy asociados a la creencia que los atributos principales de estos son la fuerza, el control, y una voz que se escuche con preponderancia. Normalizando comportamientos sexistas que tienen consecuencias negativas en la construcción de una sociedad moderna. Pues, la presión social para cumplir con estos estándares les otorga a los hombres una carga emocional imposible de llevar, que les impide expresar sus emociones de manera libre y espontánea, y a las mujeres la de permitir comentarios y acciones que degradan su dignidad e integridad. Si bien, en los últimos años hemos sido testigos de los avances y logros alcanzados por el trabajo organizado de las mujeres llamadas rebeldes, en el reconocimiento de sus derechos. Todavía hay mucho por hacer, ya que sigue existiendo una brecha global indiscutible entre hombres y mujeres, que según el Foro Económico Mundial del año 2018, tardará más de 200 años en cerrarse. La educación desempeña un papel crucial en la desconstrucción de estos estereotipos, especialmente en estos conceptos emergentes como las nuevas masculinidades, que buscan eliminar el mito del hombre "macho", fomentando el respeto mutuo, la igualdad de género, la empatía, y la responsabilidad compartida de las actividades naturalmente asignadas a las mujeres, como las tareas doméstica y la crianza de los hijos Es vital que los hombres se empoderen de la importancia de su rol en la sociedad y en la familia, acogiendo una posición más flexible y cooperante, como proveedores emocionales. Comprometidos además a redefinir los conceptos aprendidos de la forma de llevar la masculinidad y la manera de relacionarse con su entorno, sin importar si es una mujer o un hombre. Juntos, hombres y mujeres, podemos construir una sociedad en la que el respeto, la equidad y el amor sean los pilares fundamentales. No tenemos que seguir atados a costumbres del pasado, podemos por el contrario ser constructores de un mejor futuro.