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Opinión

El Meridiano: 30 años de voz y compromiso

Marta Sáenz Correa
Marta Sáenz Correa
Columnista
18 de marzo de 2025

Hace tres décadas, El Meridiano nació en Córdoba como voz regional. Desde entonces, ha informado, denunciado y visibilizado injusticias, forjando identidad y esperanza en la comunidad.

Por Marta Sáenz Correa Hace 30 años, William Salleg Taboada, por ese entonces un empresario y ganadero de Montería, miró más allá de lo evidente y se atrevió a creer en lo que parecía una quimera: un periódico nacido en la región, pensado para Córdoba y comprometido con su gente. En un tiempo en el que nuestra región apenas era reflejada en las páginas de medios de otras ciudades, y casi siempre por la violencia o las inundaciones, El Meridiano irrumpió con una premisa clara: ser la voz que nos hacía falta. Desde sus primeras ediciones, no solo informó, sino que denunció. No solo registró hechos, sino que visibilizó injusticias. En sus páginas se han escrito las luchas de una sociedad que merecía ser escuchada y respetada. Gracias a este periódico, Córdoba y Sucre encontraron un canal para exponer sus problemas, para exigir respuestas y para narrar su propia historia. Pero El Meridiano fue mucho más que un medio de comunicación. Fue una escuela para generaciones de periodistas que encontraron en su redacción un espacio para aprender, crecer y, sobre todo, para ejercer un periodismo libre y comprometido. Muchos de los comunicadores que hoy defienden la verdad en distintos espacios dieron sus primeros pasos aquí, bajo el amparo de un periódico que creyó en su talento y en su vocación. Las luchas que ha dado El Meridiano no han sido menores. Ha enfrentado amenazas, ha resistido intentos de censura, ha atravesado crisis y ha sobrevivido en un mundo donde los medios impresos libran su propia batalla por mantenerse en pie. Y lo ha logrado porque su razón de ser no es solo la noticia del día, sino el compromiso con la verdad y con el progreso de nuestra región. Gracias a El Meridiano hemos descubierto nuestra riqueza cultural, nuestras potencialidades económicas y nuestras oportunidades. Nos ha mostrado que Córdoba y Sucre no son solo tierras de historia y tradiciones, sino de presente y futuro. A través de sus noticias, crónicas, reportajes e informes, hemos entendido que la unidad, la denuncia y la reflexión también construyen sociedad. 30 años después, el sueño de William Salleg Taboada sigue intacto, hoy dirigido por su hijo y por un equipo de trabajo responsable y comprometido. En esta época, cuando el periodismo enfrenta desafíos globales y la verdad parece un campo de batalla, El Meridiano sigue siendo un faro. Gracias por darnos voz, por no rendirse, por recordarnos que la historia de una región se escribe todos los días y que un periódico no es solo papel y tinta, sino identidad, lucha y esperanza.