
El mejor regalo emocional, el tiempo

El tiempo, un recurso invaluable e irrecuperable, es un regalo que se otorga libremente. Valorar cada instante compartido y reconocer el esfuerzo de quienes lo dedican es esencial.
Por Marta Sáenz Correa En esta época con tantos pendientes en la agenda, el tiempo y la atención se han convertido en dos recursos valiosos que no se pueden comprar. No importa cuánto lo intentemos: no podemos regresar el tiempo para dar la atención que requieren nuestros hijos, o para agradecer a nuestros padres, pareja y a las personas que queremos por lo mucho que nos hicieron felices en determinado momento de nuestra vida. El tiempo no espera a nadie, no puede ser almacenado, guardado para más tarde o estirado, no es un recurso renovable, y no hay tarjeta de crédito que pueda comprar tiempo, una vez que se ha ido, nunca volverá. El tiempo no se exige, se acepta como un regalo. A veces cometemos el error de pensar que es una obligación de la otra persona compartir con nosotros, cuando en realidad es una decisión personal. Si alguien se toma unos minutos para consolarnos, animarnos o conversar es porque lo ha elegido. Es su forma de decirnos que le importamos lo suficiente como para regalarnos una parte de su tiempo. Obviamente, tampoco deberíamos caer en el error de forzar a los demás a que pasen tiempo con nosotros. Dedicar tiempo al otro es dedicar vida, por lo que debe ser un acto espontáneo y natural. El tiempo no se mendiga, como tampoco se compra ni se exige; es una elección libre. Quienes nos escriben, nos hacen un favor, nos escuchan o nos acompañan en los buenos y malos momentos nos están obsequiando una parte de su vida, y nuestra tarea es asegurarnos de estar plenamente presentes para no desperdiciar ese regalo. Para finalizar, debemos reconocer que no siempre valoramos el esfuerzo que hacen otras personas para lograr que nuestra rutina sea más llevadera, alegrarnos el día o simplemente estar de nuestro lado: una conversación, un abrazo, una sonrisa, un cómo te encuentras, un lo hago porque sé que te gustaría o simplemente un gesto de acompañamiento. El tiempo de los desconocidos también se vuelve importante cuando gracias a ellos el día puede comenzar con una sonrisa, porque sus buenos días están cargados de alegría o nos dan ese empujón que necesitamos. La grandeza de las personas está en esos detalles de pequeño tamaño, pero de grandes efectos y afectos. Valora los segundos de escucha, apoyo y aprecio que los demás te dedican, ellos saben que compartir el tiempo es regalar vida. Te destacamos "Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro... Vive tu propia vida. Todo lo demás es secundario". Steve Jobs.