
El mal ejemplo

El Gobierno colombiano desafía la institucionalidad. El presidente y su canciller ignoran la suspensión del funcionario, evidenciando falta de respeto por la Procuraduría y las leyes del país.
No solo la Fiscalía, la Procuraduría es otro de los entes que irrespetan desde el Gobierno. El presidente y sus más cercanos funcionarios no se pueden seguir burlando de la institucionalidad. La decisión de la Procuraduría General, de suspender de sus funciones al Canciller, les guste o no, debe acatarse y eso hace parte del respeto a las normas y leyes del país, las mismas que pregonó cumplir cuando era candidato presidencial. La burla a la decisión del Ministerio Público cada vez se hace más evidente por parte del canciller Álvaro Leyva que sin ningún reparo y teniendo conocimiento de la suspensión, sigue firmando decretos y resoluciones que podrían generarle al país incertidumbre si se tiene en cuenta que son objeto de nulidad. Claro está, todo ello con el respaldo de un presidente al que parece no importarle las decisiones de los organismos de control porque para él su condición está por encima de cualquier institución del Estado. Mandatario y Canciller sientan un mal precedente con su actitud desafiante contra la Procuraduría, que por más animadversión que le tengan tiene la potestad de sancionar a funcionarios que no son elegidos por el voto popular, en este caso el Canciller hace parte de ese sujeto de control. El Gobierno y sus integrantes desde la cabeza deben cumplir con sus obligaciones y respetar la ley es el ejemplo más importante que deben darle a los colombianos.