
El glifosato

La erradicación manual de cultivos ilícitos en Colombia fracasa: las hectáreas de coca se disparan. EE. UU. podría retirar la certificación antidrogas y crece la tensión por el glifosato.
Desde hace décadas, el gobierno colombiano ha enfrentado el desafío de los cultivos de hoja de coca y otros cultivos ilegales. En la lucha contra el narcotráfico, se ha recurrido a la aspersión aérea de glifosato sobre extensas áreas sembradas. Sin embargo, esta práctica ha sido objeto de críticas constantes por parte de organizaciones ambientales, comunidades indígenas y defensores de derechos humanos que argumentan que el uso del glifosato contamina ríos, suelos y afecta la biodiversidad local. El gobierno del presidente Gustavo Petro desde un inicio advirtió que no implementaría la aspersión aérea y que se la jugaría con la erradicación manual, de la mano de la sustitución de cultivos. Sin embargo, la cura salió peor que la enfermedad y las cifras de cultivos ilícitos se dispararon y hoy se habla de casi 300 mil hectáreas, ratificando el fracaso de esa política antidrogas. Muy pronto se verán las consecuencias de esta situación, la más importante, el gobierno estadounidense retirará la certificación antidrogas al país. Preocupa la manera descoordinada como el Ministerio de Defensa apuesta por regresar al uso del glifosato, algo desmentido por el Presidente. Que esa no se convierta en la manzana de la discordia, cuando lo que se necesita es recuperar la seguridad del país y el general (r) Pedro Sánchez, desde el Ministerio, está en esa tarea. La lucha antidrogas del Gobierno Nacional ha sido un absoluto fracaso.