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Opinión

El gesto fálico del Dibu Martínez en Catar 2022

Pablo César Villadiego Brun
Pablo César Villadiego Brun
Columnista
24 de diciembre de 2022

La victoria de Argentina en el Mundial fue épica, pero la celebración del "Dibu" Martínez generó controversia. Su actitud, ¿ordinariez o simple bravuconería? Un análisis de su comportamiento.

Por Pablo Rosselli Cock Qué mundial tan emocionante, tan lleno de vida, tan lleno de sorpresas, en el que los débiles en un principio vencieron a los poderosos y en el que las cábalas estuvieron patas arriba. Gran parte del mundo se alegró con el triunfo de Argentina al ver a Messi coronar el único título que le faltaba: la copa mundo. Lionel es la clase de persona que todos quieren: talentoso, genial, mesurado, buen padre de familia, esposo modélico, billonario y, como si fuera poco, humilde. Uno de los tantos momentos que ha dado de qué hablar luego de la electrizante final fue la actitud del arquero argentino el Dibu Martínez cuando usó la copa a manera de enorme falo mientras exponía un rostro de oligofrénico ante el mundo. Dice él, que lo hizo en un gesto desafiante ante la burla de los hinchas franceses, y agrega con cinismo que "la soberbia no va conmigo". Al mensaje, inapropiado y vulgar, teniendo en cuenta que hay, además, muchos niños viéndolo se le puede dar varias lecturas. Sin duda, es una demostración de ordinariez y desprecio por las buenas maneras de un hombre que, en ese momento, sintió que la tenía grande, si se le quiere dar una interpretación Freudiana. Vale la pena resaltar que, minutos antes, en un aparente acto de compasión, había consolado a Kylian Mbappé cuando, abatido por la derrota, se encontraba junto al presidente de Francia, al que el propio Martínez ignoró como si se tratara de un hincha más. El enorme guardapalos demostró tener una facilidad innata para tapar los tiros desde los doce pasos. La atajada a Kuolo Mani cuando el partido estaba próximo a terminar, en el que se abre como una araña y detiene con su pie izquierdo un taponazo que olía a gol, fue definitiva para el resultado final. Yo veo al Dibu como un hombre rústico que concentra su potencial neuronal en evitar que la pelota entre al arco, y es eso para lo que lo contratan, no para ser una buena persona ni un ejemplo de buenas maneras. Es una lástima, pues los deportistas, los científicos, los médicos, los escritores y en general las figuras públicas deben dar ejemplo. Más aún en el fútbol que despierta tantas pasiones. El propio Messi, Roger Federer, El 'Tigre' Falcao, el gran Nairo Quintana, a quien tengo el gusto de conocer, son ejemplos de caballerosidad, inteligencia y buenos modales. Sin embargo, parece que la capacidad de autocrítica no es la mayor fortaleza de este talentoso arquero y, en menos de 24 horas se siguió burlando de Mbappé al cargar y arrullar un muñeco con la cara del francés durante las merecidas celebraciones en las calles de Buenos Aires. Sería bueno recordarle al Dibu el viejo aforismo de que el pez muere por la boca y la vida enseña, desde la niñez, que no todo lo que se piensa se debe exteriorizar. Yo le recordaría que no solo, como dijo Kid Pambelé, "es mejor ser rico que pobre" sino que también "es mejor ser querido que odiado".