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Opinión

El fuego amigo

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
10 de mayo de 2024

El presidente Petro enfrenta una crisis marcada por escándalos de corrupción, ineficiencia e improvisación. Desde familiares hasta allegados, su gobierno se ve salpicado, poniendo en jaque su mandato.

Por Arianna Córdoba Díaz Parece que el criticado periplo internacional, adobado con frecuentes impuntualidades que caracterizaron al presidente Petro, hace unos meses son cosas del pasado, pero no precisamente para corregir el rumbo, sino, para de alguna manera, copar su agenda con escándalos cuya pestilencia se percibe desde La Guajira hasta el Amazonas. Ahora a Petro no le ha quedado otra opción que quedarse en el palacio de Nariño, por más que exprese que no le gusta la edificación, porque el castillo de naipes que con su narrativa marcada por el resentimiento y la división de clases montó en su campaña para la Presidencia se le está viniendo abajo, no precisamente por "golpes blandos", como él asegura, sino por actos de corrupción, ineficiencia e improvisación que manchan su gobierno. Si hay algún tipo de golpe, no es más que el que sus allegados están alentando. Fuego amigo que llaman. Valdría la pena recordar solo algunos de los escándalos que han manchado la presidencia de Petro, que dejan en evidencia que no ha sido la oposición, ni las oligarquías, como dice él, las que quieren verlo fuera del poder, sino sus familiares y personas de confianza, los que han protagonizado estos actos bochornosos, ante los cuales el mandatario no asume responsabilidades de ningún tipo, sino que se lava las manos o culpa a otros de este desbarajuste. 1. Las visitas de su hermano Juan Fernando, en campaña presidencial, a las cárceles para presuntamente lograr un pacto con muchos de los ahí recluidos y plantear "la paz total" a cambio, supuestamente de contar con apoyo para la presidencia. 2. Las revelaciones de Day Vásquez, exesposa de su hijo Nicolás, indicando que este habría recibido millonarios recursos por parte de personajes relacionados con el narcotráfico, para la campaña presidencial de su progenitor. Recursos con los que se habría quedado Nicolás. 3. El presunto pago por parte de una cuestionada empresa de criptomonedas de una aeronave que utilizó Petro siendo candidato. 4. El caso de la niñera de Laura Sarabia, en ese entonces secretaria privada del presidente, a quien se le habrían extraviado unos 7 mil dólares en su vivienda y por ello, habría utilizado recursos del Estado para interrogar con polígrafo a quien cuidaba el hijo de la hoy directora del Dapre. 5. Los escandalosos audios de su muy allegado Armando Benedetti (exembajador en Venezuela y hoy embajador ante la FAO) y su muy allegada Laura Sarabia, en los que Benedetti reclamaba que no lo atendían en Presidencia tal como él lo merecía, especialmente porque había conseguido 15 mil millones de pesos para la campaña, dejando en el ambiente que sí él hablaba más… quién sabe qué podría pasar. 6. Los recursos no reportados en la campaña aportados por Fecode. 7. El más reciente: el de los carrotanques, ollas comunitarias y coimas, que dejaron ver el alto nivel de corrupción con el que se maneja la Ungrd y que involucran a los presidentes de la Cámara, del Senado y a muchos otros personajes. Además, otros lunares de este gobierno: la presunta firma irregular de más de 100 contratos de María Isabel Urrutia a su salida del Ministerio de Deporte; el presunto tráfico de influencias de la entonces ministra de Minas, Irene Vélez (hoy cónsul en Londres) para que su hijo pudiera salir del país sin los requisitos necesarios; los aparentes derroches de su esposa Verónica Alcocer, en múltiples viajes al exterior acompañada de un exagerado séquito, que incluía maquillador, vestuarista, entre otros. El espacio es muy corto y faltan varios escándalos más, pero con los aquí señalados queda claro que no se está fraguando ningún golpe, sino que la inoperancia e ineptitud – por no mencionar la corrupción- están dejando desnudo al gobierno, cuya única alternativa parece ser salir a clamar por marchas que lo apoyen y amenazar con constituyentes.