
El fracaso de la política ferroviaria en Colombia y sus consecuencias

Ningún gobierno hasta hoy ha valorado las consecuencias nefastas de no haber asumido con responsabilidad una política ferroviaria integral para el país y de haber permitido que el 95% del transporte de carga se haga en las autopistas nacionales en mega camiones y tráileres. Un ingeniero de vías a quien consulté me dijo con malicia que las poderosas empresas de carga tenían una “injerencia muy grande” en el Ministerio del Transporte.
El problema es que el transporte de carga por carretera por kilómetro tonelada encarece sustancialmente el precio de los alimentos y de los demás productos de consumo. El precio tonelada kilómetro es alarmante y varía por regiones. En una ruta de Bogotá - Santa Marta, transportar una tonelada en camiones vale 120.000 pesos, mientras que en ferrocarril en la misma ruta vale $72.000; una inmensa diferencia porcentual cuando la estimamos por volumen. Una tractomula con carga moviliza 35 toneladas promedio y avanza en promedio 50 kilómetros por hora. Un tren puede movilizar hasta 10 mil toneladas en terreno plano, lo que equivale a ¡286 tractomulas! El transporte férreo puede ser hasta un 35 por ciento más económico que el sistema por carretera en la operación y mantenimiento, porque en cuanto a infraestructura, el ahorro puede llegar hasta el 50 por ciento. El transporte de carga por carretera encarece los precios de los bienes de consumo casi en un 50 % y, a más de ello, se agrega el deterioro de las vías nacionales y la congestión de las mismas. Es inminente diseñar como política de Estado un sistema nacional de transporte férreo, al igual que las grandes troncales y transversales del sistema de carreteras. Por ejemplo, en pocos meses empezará a operar el puerto de Turbo, que movilizará por carretera la carga en la ruta Medellín - Bajo Cauca - Caucasia - Planeta Rica - Arboletes - Turbo, unos 25 municipios de Antioquia (sin estimar la carga que pueda venir de los departamentos de Antioquia Grande). La saturación de esa vía va a colapsar cuando se abra el puerto de Turbo y nadie ha hablado de un tren regional. Retomando el concepto del ingeniero amigo consultado, parece que el omnipoder de las megas empresas de transporte por carretera va a condenar a este país a no tener vías férreas.