El fin de la humanidad
La humanidad podría extinguirse, no por un evento súbito, sino por amenazas latentes: líderes irresponsables y armas nucleares. El peligro reside en la política y el dogmatismo.
Por Lewis Pereira González El fin de la humanidad realmente podría llegar y no como lo imagina la gente, es decir, como un acto divino de desaparición instantáneo por un castigo venido del cielo. Puede ser que los peligros más destructivos se encuentren ya instalados entre nosotros y no los veamos. Varios pensadores de talla mundial lo pensaron así luego del atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, entre ellos Noam Chomsky, el genio de la lingüística del siglo XX. No se trata de pesimismo sino del cálculo de probabilidades. Se podría imaginar, por ejemplo, una guerrilla urbana ingresando a una gran ciudad, provista de tecnologías portátiles (como drones o lanzacohetes) con armas nucleares en las manos o con artefactos para armarlas en el sitio. Este tipo de armas son cada vez más portátiles porque la energía nuclear es cada vez más portátil y fácil de construir. El temor se presenta por la cantidad de líderes políticos irresponsables y por los regímenes que han logrado edificar, en los cuales se puede observar los males que representan las amenazas, esto es, dogmatismo y manipulación de las masas. Podríamos pensar en Corea del Norte y Rusia como ejemplos, y en el Medio Oriente en el que tenemos a Israel en una zona que es un hervidero de pasiones y de odios políticos, con guerras civiles que no terminan nunca; y aún en los Estados Unidos, Francia o Inglaterra, países que se consideran estables, puede presentarse un día un líder que, luego de conquistar el poder, manipule a las masas como ocurrió en Alemania en los tiempos de Hitler o en Venezuela más recientemente. Lo que ocurrió con Hitler se puede repetir perfectamente, y ya tenemos más de 12 armas nucleares en el mundo como lo estima el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI). Lo que se requiere es alguien que enloquezca y haga que los demás se defiendan también con armas nucleares. Los seres humanos no hemos desarrollado hasta el día de hoy sistemas políticos sólidos que sean capaces de contener los dogmas y las manipulaciones. Cada vez habrá más armas, eventualmente todos los países tendrán una, y puede ser que cada vez más haya sistemas políticos deteriorados; en fin, la causa de la extinción será política. Es probable que nos encontremos en ese momento de la historia en el cual las capacidades tecnológicas que hemos desarrollado exceden los sistemas políticos que hemos edificado para manejar o contener dicha tecnología.