¿El fín de la clase media?
La clase media colombiana enfrenta desafíos ante la política asistencialista del gobierno de Petro. Gastos excesivos y propuestas fiscales amenazan su estabilidad, con riesgos similares a la crisis argentina.
Por Andrés Gómez García Reflexionemos este 2024 sobre el futuro de nuestra clase media, vulnerable frente al gobierno de Petro. Muy preocupante es la política presidencial de un asistencialismo exagerado que sumado a las nutridas comitivas que acompañan sus incontables viajes derrochando los ingresos que por impuestos paga la clase media y además otras erogaciones exóticas como los vuelos en helicóptero de Francia Márquez, los cargos inventados para las esposas, esposos, hijos y amigos de la familia presidencial, dilapidando los recaudos obtenidos con la Reforma Tributaria aprobada en 2022 a cambio de prebendas. Si a los anteriores abusos sumamos la entrega de dinero a los delincuentes de la Primera Línea, matrículas gratuitas en universidades públicas para estudiantes de estratos bajos, dinero para sostener a los grupos ilegales además de los auxilios ya existentes, todo nos llevará por el camino vivido por Argentina que se quebró por el exceso en dádivas a los más necesitados. Hoy el Presidente Mylei corrige ese desastre eliminando subsidios. El 40 % de nuestra población es clase media según el Dane, unos 20 millones de colombianos que ganan entre $1.460.000, el salario mínimo y $4.700.000 mensuales. Personas de ingresos superiores son clasificadas como clase alta. Estos 20 millones de colombianos son dueños del 98% de empresas Mipymes que sostienen al país y generan el grueso de empleos. Ante la hemorragia de gastos y las ingentes sumas de dinero requeridas para ayudar a la población económicamente menos favorecida a quienes este gobierno pretende regalar 9 billones de pesos anuales además del sostenimiento del aparato estatal, el Presidente Petro se ha gastado 50 billones y ya anunció que no le alcanza. Incluso, recientemente sugirió el Presidente la necesidad de modificar la Regla Fiscal, una medida de control establecida para que el Gobierno y sus dependencias ajusten sus gastos de acuerdo a sus ingresos a través del Presupuesto General de la Nación. La voracidad fiscal se enfrenta con la imposibilidad de los contribuyentes de clase media para pagar más impuestos que hoy alcanzan el 35 % del ingreso para las personas naturales, además de lo que pagan sus empresas, los más altos de Latinoamérica. Si el Congreso aprueba más tributos acabará con la clase media. Dar dinero a través de subsidios es un error y se deben propiciar las condiciones para que las personas creen sus negocios y de ahí obtengan sus ingresos. Esto se consigue con mejor educación como bachilleratos técnicos que impartan formación en producción agraria, pequeñas industrias, formación en servicios como enfermería, turismo, manejo de alimentos y otros. Llevando a la mayoría de los municipios del país un Sena que eduque a nuestra población enseñandola a trabajar con formación técnica. Dice el proverbio Chino: No regales pescado, enseña a pescar. Hay que eliminar el asistencialismo. La verdadera ayuda es enseñarle al pueblo a ser productivo para empoderar la clase media, que sus emprendimientos crezcan ya que crean empleos formales eliminando la informalidad que hoy es el 55% de la fuerza trabajadora colombiana.