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Opinión

El Festival de Jardín

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
6 de octubre de 2023

Víctor Gaviria, "el papá del cine colombiano", impulsa festivales que trascienden fronteras. El Festicine Jardín, en su octava edición, destaca por su intensidad y curaduría.

Por Ensuncho De La Bárcena El Cine es un Arte. Y, como Arte, es un lenguaje universal que no admite fronteras. Del espacio, ni del tiempo. Las fronteras son ficciones de la política y la economía, que no entienden Lo Real. Lo que Es. Como decía mi abuelo, la vida de verdá verdá. La política y la economía son narrativas que están sobrevaloradas desde hace siglos. Nos imponen su criterio, sus relatos, sus normas. Pero el alma humana sigue teniendo alas para sobreponerse al hechizo. Nuestro espíritu busca, en todo lugar y toda época, ser libre y feliz. Más allá de toda jaula, convencionalismo y prejuicio, el amor siempre logra florecer. Contra viento y marea. Arte mayor. A pesar de que el Arte no es cuestión de nacionalismos, menos de provincianismos, si hay alguien que puede ser llamado "el papá del cine colombiano" es el poeta Víctor Gaviria. Y lo afirmo no solo por su extensa filmografía de más de 30 títulos, entre los que se destacan sus largometrajes: Rodrigo D: No futuro (1990, Selección Oficial de Cannes), La vendedora de rosas (1998, Selección Oficial de Cannes), Sumas y restas (2004, Selección Oficial de San Sebastián, galardonada con 11 premios internacionales) y La mujer del animal (2017). Lo digo también, por su exquisita obra literaria: Con los que viajo, sueño (poesía, 1978), La luna y la ducha fría (poesía, 1979), El campo al fin de cuentas no es tan verde (crónica, 1983), El pulso del cartógrafo (antología, 1986), Lo que digo se refleja en el agua (poesía, 1987), El pelaíto que no duró nada (crónica, 1992), El rey de los espantos (poesía, 1992), Los días del olvidadizo (poesía, 1998), La mañana del tiempo (poesía, 2003). Además, porque Víctor es el creador de los festivales de cine a escala humana: comenzó en Santa Fe de Antioquia en el año 2000 y esa película en tercera dimensión inspiró la creación de más de 100 pequeños festivales en nuestro país. Acabo de disfrutar de la octava edición del Festival de Cine de Jardín, dirigido por el poeta Gaviria y me complace decirles que está cada vez mejor. Yo había tenido el honor de ir en 2019 y, cuatro años después, encontré al Festicine Jardín más intenso, más complejo, más adulto. Con una curaduría exquisita, unos invitados inspiradores y una agenda de conversaciones digna de un evento internacional. Todo ello en un entorno fascinante, alrededor del Parque de Las Rosas, bajo el amparo de la Basílica Menor de La Inmaculada Concepción y en compañía de viajeros alucinados, impecable organización y jardineños encantadores que hacen el más bello festival de América.