
El fandango

El fandango, ritmo y baile esencial en Sincelejo, Sucre, desde el siglo XX, tiene raíces indígenas y españolas. Su historia musical se entrelaza con bandas y figuras clave como Leónidas Paternina.
Por Aníbal Paternina Padilla. En nuestra sabana sucreña se comienza a disfrutar del fandango desde las primeras décadas del siglo XX, interpretados por las bandas que ya se habían organizado en los pueblos de la Región Caribe. En Sincelejo particularmente para sus fiestas del 20 de enero el fandango (ritmo y baile), era el principal complemento de las corralejas. El fandango es compañero de La parranda y el bullicio. Nos comunica al rojo vivo los encantos de primitivas costumbres que aún perduran como innumerables tradiciones en el precipitado desenvolvimiento de la vida. En Sincelejo la esplendidez de los afamados fandangos interpretados y bailados en las fiestas del Dulce Nombre de Jesús, nos traen gratos recuerdos de inolvidables parejas como Pola Becté, Teresa Popana, María Polvo, Simona Martínez, Paula Vitola, Eulogio Vaquero, José Pérez, Pedro Rangel, Julio Paternina y otros. El fandango al igual que la cumbia son expresiones musicales netamente indígenas y más precisamente Zenúes. El fandango tiene una influencia española, pero no es negroide, es el mapalé el que tiene raíces negras. Los ritmos rodados no son negroides pues el hombre movía los hombros y las mujeres la cadera. En el fandango se dan movimientos sobados de pie tieso y lógicamente sobados. La transición a las bandas se origina durante la Guerra de los Supremos en 1840, cuando se efectúan bailes de fandango en pueblos de Bolívar Grande, como Calamar, Sitio Nuevo, Tenerife, Plato, Magangué, Sincelejo y otras poblaciones de las sabanas en honor al Espíritu Unido de la Costa, donde se conjugaron las bandas de guerra con las gaitas y tambores, entre otras las dirigidas por el sincelejano Leónidas Paternina Martínez. En su obra presente antropológico 1912, José Urueta y Eduardo Gutiérrez de Piñeres, narran características de los fandangos del pozo Getsemaní y Chambacú durante las campañas política, para la época se hacían intercambio entre negros e indios. Esto indica que la transición de las bandas se dio en el transcurso del siglo XIX y albores del XX. Mientras tanto el músico sincelejano Leónidas Paternina Martínez fundó en San Pelayo en 1905 la primera banda de este municipio con el nombre de La Arribana y creó la dinastía musical Paternina en cabeza de su hijo mayor Primo Paternina Olivero, famoso músico autor de María Varilla, Mona Carolina, Soy Pelayero y otros temas del pentagrama nacional registrados en el Ministerio del Interior y Discos Fuentes de Cartagena.