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Opinión

El espejismo del Ejecutivo: por decreto y sin mayorías

Carlos Rodríguez Santos
Carlos Rodríguez Santos
Columnista
25 de julio de 2026

El anuncio del gobierno electo sobre expedir noventa decretos ha encendido alarmas, cobrando relevancia tras el 20 de julio, cuando quedó evidente que el oficialismo carece de mayorías en el Congreso.

Ante el riesgo de un ejecutivo que eluda al Legislativo, entonces, surge la pregunta: ¿cómo reaccionar desde una perspectiva pedagógica y estrictamente constitucional? En su último discurso, el presidente Petro sostuvo que el pueblo debe organizarse y movilizarse, que no significa incitación al desorden ni al atropello, sino un derecho político, y el primer paso consiste en comprender la parte dogmática de la Constitución, aquel catálogo donde residen los principios axiológicos y los derechos humanos, para contener el "autoritarismo decretal". Frente a cualquier exceso, pese a que el "régimen" sigue vigente, la Carta de 1991 fijó contrapesos rígidos. Si el Ejecutivo apela a estados de excepción (Arts. 212 a 215 Const.), se topa con el control automático de la Corte Constitucional para verificar la estricta necesidad de los decretos legislativos y evitar que sustituyan al Congreso. Además, por mandato del artículo 214, está prohibido suspender derechos humanos y libertades fundamentales. A su vez, la verdadera democrática es que el Congreso puede reunirse por derecho propio para derogar dichos decretos. Si el Gobierno, por el contrario, impone reformas mediante decretos reglamentarios ordinarios, existen la demanda de nulidad con suspensión cautelar ante el Consejo de Estado, la acción de inconstitucionalidad, la tutela (art. 86), la popular (art. 88) y la de cumplimiento (art. 87), según el caso. Aprender dogmática constitucional transforma, entonces, ¡la resistencia en litigio estratégico! Claro está, la organización democrática exige articulación institucional: mientras las comunidades emplean la movilización pacífica y el litigio estratégico, los congresistas de oposición tienen la tarea urgente de despolitizar el sistema judicial, donde se atrinchera la retaguardia del régimen tradicional vigente, blindando la balanza a favor de sus afinidades ideológicas de derecha, en perjuicio de la justicia y la democracia. Organizarse es ejercer el poder soberano (Art. 3 Const.) con disciplina y dignidad y consiste en defender las libertades, dominando la Constitución y articulando la movilización con el uso estratégico de los mecanismos legales. Ante la tentación de la arbitrariedad, ¡el pueblo debe aprender a defender su Constitución! ¡Tarea nada fácil, pero irrenunciable por nuestra democracia! Se las dejo allí.