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Opinión

El error como herramienta de aprendizaje

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
18 de abril de 2026

Son varios los factores desequilibrantes en las sociedades del mundo, y casi todas tienen comportamientos comunes, entre ellos, los afanes y la irreflexión. Los pensamientos están en muchos lados a la vez, y a una gran mayoría, reflexionar le parece una pérdida de tiempo, porque creen tener siempre la razón. Y, cuando se equivocan, - porque hace parte de la esencia humana-, se enfrentan a actitudes de temor y miedo, porque no se reconocen a sí mismos

Son varios los factores desequilibrantes en las sociedades del mundo, y casi todas tienen comportamientos comunes, entre ellos, los afanes y la irreflexión. Los pensamientos están en muchos lados a la vez, y a una gran mayoría, reflexionar le parece una pérdida de tiempo, porque creen tener siempre la razón. Y, cuando se equivocan, - porque hace parte de la esencia humana-, se enfrentan a actitudes de temor y miedo, porque no se reconocen a sí mismos. De ahí nace la rebeldía, el egoísmo, la inseguridad, la irreverencia y más. Son mecanismos de defensa que aparecen al 'sentirse solos', con la responsabilidad de sus propias vidas. Cuando no se desea mirar de frente la propia existencia, algunos recurren a los excesos, de ruido, de sustancias que alteran la percepción de la que huyen, para poder sentirse valientes. Parece que equivocarse es el quid obligado del asunto, una estrategia de la vida misma para obligarnos a reconocer nuestros límites…porque si no ¿Cómo y cuándo se aprende? Pero la sociedad aniquila la equivocación como herramienta de aprendizaje. Hoy, es imperativo ganar ‘siempre’, porque debes producir dividendos. El aprendizaje para la vida, con sus riesgos naturales, se fue a la trastienda cuando apareció el pensamiento utilitarista. Tienen mucho poder las mentiras cuando parecen verdades, pero sus consecuencias son contrarias. Si las personas intuyéramos que sólo son periodos de aprendizaje, sabríamos que el juego de la vida tiene sus reglas. Que es imperativo aceptar que se puede fallar, sacrificarse, luchar y renunciar. Es la misma mecánica utilizada en los deportes, en el estudio, y en las muchas ocasiones cuando deseamos algo. Se nos ve luchar, trasnochar, sacrificarnos con ahínco, en busca de metas que consideramos importantes, sin tener garantizado el triunfo. El conocimiento que aporta la lectura y la academia tiende a olvidarse con el tiempo, no así cada experiencia vivida acertada o fallida, que aporta entendimiento de la vida misma. Solo experimentando resultados, estos pasan a ser parte de nuestro disco duro: imborrables. Igualmente los grandes descubrimientos de la humanidad, han tenido como inicio la utilización del método ensayo –error en la búsqueda de respuestas. El error y el acierto se comportan como maestros, son estos la base del estancamiento, la destrucción o el progreso. Equivocarse se convierte en una gran lección si aprendemos a rectificar el camino.