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Opinión

El empoderamiento femenino, una necesidad social

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
15 de junio de 2024

El empoderamiento femenino requiere educación, apoyo y romper barreras internas. Lograrlo implica un enfoque integral, desde la educación hasta el desarrollo personal, con una perspectiva transversal.

Por Glenda K. Fuentes. "El que mira hacia afuera, sueña; el que mira hacia adentro, despierta." - Carl Jung El conocimiento es una herramienta clave para fomentar el empoderamiento de la mujer y su capacidad para materializar sus sueños. Cuando las mujeres tienen acceso a la educación y a los recursos económicos para emprender, es muy probable que logren su independencia. Ahora bien, ¿será suficiente? Para empoderarlas y lograr la igualdad deseada, es necesario abordar las barreras que impiden el ejercicio de su desarrollo individual, su contexto social, familiar y su estado emocional. Es decir, hay que mirarlas de manera integral y transversal, permitiéndoles romper con la tiranía de los pensamientos lastimados, empobrecidos e inseguros. Aquí, los espacios de crecimiento personal juegan un papel protagónico, ya que permiten fortalecer desde adentro ideas críticas, objetivas y positivas. La importancia de la educación no puede ser subestimada. Es esencial que las mujeres tengan acceso a una educación de calidad desde temprana edad, que les permita desarrollar habilidades críticas, analíticas y creativas. La educación debe ir más allá del simple aprendizaje académico y visualizarse en la formación integral de la persona, fomentando valores de igualdad, respeto y empoderamiento sostenible. Además, es crucial fomentar una cultura de apoyo y solidaridad entre mujeres. La creación de redes de apoyo y mentorías puede proporcionar un espacio seguro donde compartir experiencias, desafíos y éxitos. Estas redes no solo ofrecen respaldo emocional, sino también oportunidades para el desarrollo profesional y personal que permitan tener el poder y el control de sí mismas. Rodearse de personas que vayan de acuerdo con ese enfoque de crecimiento es fundamental. Cada interacción es una oportunidad de aprender. Formar parte de una comunidad de mujeres con la misma proyección es esencial, ya que esto contagia y lo que contagia impulsa. Recordemos que cuando se baja el telón, hay una cosa sobre la que tenemos dominación absoluta: nuestra mente. Pero si esa mente no está acompañada del entorno adecuado, todo programa, espacio y asesoramiento será temporal. El fortalecimiento femenino debe ser visto como una inversión en el futuro. Las mujeres fuertes interiormente son capaces de contribuir significativamente al crecimiento económico, innovar en diversos campos y liderar cambios positivos en sus entornos. Es, por tanto, una responsabilidad colectiva asegurar que todas tengan las oportunidades necesarias para prosperar y ejercer plenamente sus derechos. Es fundamental que las políticas públicas promuevan la igualdad de género de manera efectiva. Esto incluye leyes que garanticen la equidad salarial, la protección contra la violencia de género, el acceso igualitario a espacios de liderazgo y la oferta de programas integrales. El empoderamiento femenino es un imperativo social, económico y moral. La colaboración entre géneros, incluyendo el papel activo de los hombres, es esencial para alcanzarlo.