
El embajador ¿Dé?

La diplomacia, ¿reflejo de la excelencia o de favores políticos? Un análisis crítico cuestiona nombramientos, como el del embajador Benedetti, y su impacto en la imagen de Colombia.
Por Glenda K. Fuentes De un tiempo para acá, los conceptos de diplomacia me tienen un poco confundida. No sé si es la falta de coherencia entre la definición del cargo y quienes a veces lo ostentan, o desde quien designa omitiendo la dignidad de tal mérito. Ante tal desconcierto, he estado revisando la historia, encontrando que en la antigüedad las relaciones diplomáticas se designaban a filósofos y estudiosos, que además de procurar mantener relaciones estables con sus estados vecinos y fomentar alianzas estratégicas para el crecimiento de sus naciones, reflejaran la idoneidad integral para tales responsabilidades. Sin embargo, la realidad muchas veces difiere con este ideal, especialmente cuando los cargos diplomáticos son ocupados más por conexiones y favores políticos. En la actualidad, son tantos los casos en los que nuestros representantes en el mundo son personas cuestionadas por su trayectoria o su comportamiento que solo dejan el sinsabor de la razón de ser de este rol. De alguna manera, la diplomacia es nuestra vitrina ante el mundo, donde mostramos lo "mejor" de nosotros. ¿Cómo es posible que personas que se expresan de manera denigrante, ofensiva y misógina hacia el sexo femenino sigan en altos cargos de poder? Este fenómeno no solo margina a muchos profesionales capacitados, sino que también daña gravemente la imagen internacional de un país que necesita con urgencia ser visto de otro modo, desde la realidad trabajadora y luchadora de la mayoría de su población. Qué vergüenza estar representados por estos personajes. El caso del embajador colombiano ante la FAO, Armando Benedetti, es un claro ejemplo de esta problemática. Al ser acusado de violencia de género por su esposa, quien denunció en España que él la había amenazado con un cuchillo y le había cortado la ropa. A pesar de la gravedad de estas acusaciones, el Embajador no fue detenido debido a su estatus "diplomático". Este no es el primer escándalo en el que se ve involucrado. Anteriormente, se filtraron audios que revelaron su comportamiento abusivo y misógino. A pesar de ello, sigue manteniendo su puesto, lo que me lleva a querer conocer los grandes logros del embajador, su gran trayectoria y los motivos por los cuales sigue siendo imagen del país. Indiscutiblemente estoy en contra de cualquier tipo de violencia contra la mujer, pero en este caso hay mucho más, porque este señor sigue haciendo y deshaciendo con inmunidad y con nuestro dinero. Es crucial que en el ejercicio de los derechos que tenemos como constituyentes primarios pidamos cuentas al Presidente sobre la administración de nuestros recursos. La diplomacia debe ser ejercida por individuos dignos, que demuestren una conducta ejemplar y un compromiso inquebrantable con los valores que representan. Benedetti no es solo un político cuestionado, sino un embajador de lo que está mal socialmente y en la designación de cargos públicos. "Necesitamos representantes que eleven la dignidad del país, no que la degraden".