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Opinión

El Ebanista de sueños: Fidel López

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
7 de mayo de 2026

Las primeras bancas públicas que hubo en Buenavista estaban en el parque Sagrado Corazón de Jesús. Eran de concreto y de color amarillo-dorado, una de ellas ponía: Fidel López Pérez, Alcalde Municipal. Crecí admirando a aquel señor que era un amigo entrañable de mi papá.

Don Fidel llegó a Buenavista en busca de oportunidades, a principios de los años 70. Cuando aún este pueblo era corregimiento de Ayapel, en los tiempos en que todos nos conocíamos. Era ebanista de profesión, pero su vocación de servicio le hizo dejar de labrar maderas para labrar con paciencia y precisión una comunidad. Transitó por varios cargos públicos municipales. Desde Inspector de Policía hasta Alcalde de Buenavista. De sus obras, la más destacada, fue la modernización del Palacio Municipal. Se tomaba muy en serio la función de servidor público. Porque eso era Don Fidel, un servidor, pues no hay un adjetivo más preciso para describir a este hombre que nació en Colomboy, pero que se volvió uno de los buenavisteros más importantes, queridos y respetados. Fue dirigente del grupo Mayorías Liberales y Jefe del Partido Liberal en Buenavista. Sin embargo, su don de gentes le permitió mantener grandes amistades con dirigentes del Partido Conservador y sellar alianzas con sus opositores. Una de sus grandes satisfacciones fue la de conseguir consensos y la de saber separar la política de la amistad. Fue un animal político, logró grandes hazañas electorales. Y dicen que no quiso ser alcalde popular de Buenavista. Fue en un momento en que tenía dos concejales y todo a su favor para que el pueblo lo eligiera, pero prefirió dar paso a otros. Quizás porque la verdadera vocación de Don Fidel, no era ostentar el poder ni gobernar, lo suyo era construir tejido social. Por eso, fue un incansable líder vecinal, miembro activo y presidente de varias Juntas de Acción Comunal, primer presidente de la Asociación de Juntas. Entre muchas cosas consiguió la licencia para la radio comunitaria de Buenavista. Hoy Don Fidel será sepultado en el pueblo al que dedicó su vida como servidor y líder comunitario. La banca que llevaba su nombre fue retirada. Pero en la memoria colectiva de Buenavista quedará la marca del ‘ebanista de sueños comunales”. Porque sus mayores obras no fueron administrativas sino humanas, junta a junta, gente a gente, Don Fidel talló con nobleza el progreso del pueblo que lo acogió.