Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

El desafío del "hopetelling"

Orlando Benítez Quintero*
Orlando Benítez Quintero*
Columnista
2 de febrero de 2025

El papa Francisco insta a comunicadores a ser "narradores de esperanza", en un mundo saturado de malas noticias. ¿Es posible informar sin caer en el sensacionalismo y la desesperanza?

Por Orlando Benítez Quintero* El papa Francisco lanzó esta semana un mensaje en la plataforma X dirigido a los comunicadores: "Los exhorto a ser siempre narradores de esperanza". Un llamado a lo que él mismo ha denominado hopetelling, un concepto que invita a desarmar la hostilidad comunicativa y priorizar relatos que inspiren en tiempos de crisis. Pero, ¿es posible contar solo la esperanza cuando la realidad impone titulares crudos, teñidos de guerra, violencia y luchas de poder? El mensaje de Francisco, emitido en el marco de la 59.ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, no está desconectado del presente. La intención parece clara: no se trata de encubrir la realidad con un velo de optimismo, sino de hacer frente al sensacionalismo del miedo y la desesperanza. El reto es encontrar ese equilibrio sin caer en la trampa del silencio cómplice o la distorsión de los hechos. Hoy, los medios están saturados de noticias que dibujan un panorama sombrío: el recrudecimiento del conflicto en Colombia, la ofensiva del ELN en el Catatumbo, las tensiones entre Rusia y Ucrania, el polvorín de Medio Oriente, la batalla geopolítica entre Estados Unidos y China, el regreso de Trump y el drama de la migración, en el que Colombia ha tenido un papel protagonista. Ante este escenario, ¿puede el periodismo cambiar el enfoque sin traicionar su misión de contar la verdad? La respuesta no es sencilla. El ejercicio de informar no puede limitarse a ser un inventario de desgracias, pero tampoco a fabricar ilusiones. El periodismo de calidad siempre ha tenido la capacidad de hallar luz en la oscuridad, de contar historias de resiliencia en medio del caos, de encontrar a los protagonistas anónimos que desafían la fatalidad. El hopetelling del papa Francisco podría interpretarse como una invitación a no perder la capacidad de sorpresa frente a lo extraordinario que emerge en lo cotidiano. En una guerra, un periodista puede narrar los bombardeos, pero también las redes de ayuda que sostienen a las víctimas. En una crisis económica, puede registrar la caída de los mercados, pero también a las personas que reinventan sus formas de subsistencia. El desafío es contar el presente sin perder la esperanza en el futuro. No se trata de maquillar la realidad, sino de explorarla en todas sus dimensiones, buscando los matices que permitan recordar que, incluso en los momentos más oscuros, la humanidad puede brillar. Tal vez el periodismo no pueda cambiar el mundo, pero sí puede evitar que nos hundamos en la desesperanza. ¿Podemos contar solo la esperanza? Probablemente no. Pero sí podemos contar la realidad sin renunciar a ella. *Jefe de Programa del Comunicación Social - Unisinú