
¿El cerebro se hace viejo?

El cerebro humano, con un peso inicial de 300 gramos, evoluciona y se encoge. El ejercicio, la hormona klotho y la PF4 combaten el envejecimiento cerebral.
Por Remberto Burgos de la Espriella El ciclo vital del cerebro es interesante. Al nacer pesa 300 gramos y la cabeza del recién nacido alrededor de un kilo. Continúa creciendo hasta alcanzar en la vida adulta: 1.500 gramos en una cabeza promedio de 6 a 7 kilos. Es el 2 % del peso corporal, pero consume igual energía que todo el músculo esquelético en reposo. Sabemos cuando nace que las porciones inferiores del cerebro están desarrolladas (tronco cerebral y médula espinal) pero el sistema límbico y la corteza cerebral siguen siendo muy primitivas. Los investigadores afirman que el cerebro de los humanos se ha encogido y esto tiene alrededor de 3000 años. Se postula que su promedio se aproxima a 4 pelotas de ping-pong. Los cráneos de hombres y mujeres actuales son un 12,7 % más pequeños que los del Homo sapiens que vivió durante la última edad de hielo. Durante el envejecimiento se pierde eficacia en los neurotransmisores. Será esa la causa que, a nivel mundial, entre 2015 y 2050, el 22 % de las personas mayores de 60 años sufrirán alguna disfunción mental. Tener presente que con el envejecimiento del cerebro hay pérdida de muchas conexiones neuronales. Cada década después de los 40 años se pierde el 5 % del peso cerebral. Existen tres actividades demostradas que invierten el reloj biológico del envejecimiento: el ejercicio físico, la hormona klotho y la molécula PF4 liberada por las plaquetas. Del ejercicio se sabe que es el elixir natural del cerebro. Sabemos que la PF4 después del ejercicio físico mejora el rendimiento cerebral. Hay investigaciones en ratones muy llamativas: revertir la edad de los ratones de 70 a 40 años. El fenómeno del parabiosis es significativo: ratón joven a ratón viejo para explorar la capacidad restauradora de la sangre joven. Incluso en el plasma, con más PF4, es el de mayor habilidad restauradora cognitiva. Una de sus proteínas, PF4, activa el sistema inmunológico y es un gran impulsor de los procesos cognitivos. La PF4 liberada desempeña un papel crucial en la comunicación del cerebro. Es el conductor de señales para mantener la función cognitiva. Tres investigaciones en ratones hablan de restauración de los procesos cognitivos y se cree que es la responsabilidad de la PF4 donde convergen el ejercicio físico y la hormona klotho. La densidad de las espinas dendríticas de las neuronas del hipocampo, relacionado con la neuroplasticidad, sufre modificaciones. Este es el camino de la investigación.