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Opinión

El centro, una opción política decisiva en la democracia

Jairo Torres Oviedo*
Jairo Torres Oviedo*
Columnista
14 de junio de 2026

Continuando con el análisis de la mutua satanización entre izquierda y derecha —fenómeno evidente en las últimas décadas dentro de la frágil cultura política latinoamericana, y en particular en Colombia— se observa cómo el furor de los "debates" se expresa con un fanatismo casi dogmático, como si se tratara de verdades absolutas. Dichos discursos, influenciados por poderes mediáticos y tecnológicos que manipulan emociones y sentimientos, generan nuevas formas de enajenación y control, apoyadas en narrativas que distorsionan la verdad y se desconectan del contexto social. Aun así, logran convencer y movilizar amplios sectores de la sociedad, debilitando la posibilidad de una participación libre, ilustrada y consciente.

En este escenario, los partidarios de cada bando se acusan mutuamente de encarnar una inmoralidad e irracionalidad compartida, construyendo nuevas formas de violencia alimentadas por el odio, el resentimiento y la exclusión. Así se instaura no solo una de las maneras en que mueren las democracias; sino también, un proceso de degradación y deshumanización social. Por ello, la importancia de continuar el ejercicio de clarificación conceptual sobre el contenido de tales acepciones y comprender, que, ambas se necesitan; en la medida en que se niegan, prevalecen y se anulan; lo que significa, reafirmarse. Igualmente, deben coexistir pacífica y deliberativamente para la permanencia y fortalecimiento de la democracia y convivencia civilizada. La conflictividad de estas acepciones, es la manera como se defienden; una defensa radical e inamovible hace peligroso su proceder cuando se convierte en gobierno; una mirada reflexiva de la historia hace comprensible lo anterior. Recordemos los regímenes comunistas de la Europa del Este; los cuales se centraron en una defensa férrea del Estado, en el manejo de la economía y la vida social, generando un totalitarismo de Estado que anuló las libertades y empobreció económicamente su población. Este modelo de totalitarismo de Estado fracasó en los sistemas políticos que lo implementaron; como fracasó también, el totalitarismo de mercado defendido por la lógica del libre comercio sin regulación; lo que decantó en un capitalismo salvaje. Ambos tipos de referentes totalitarios han sido desastrosos; convertidos en modelos fallidos. En este sentido, izquierda y derecha, son opciones políticas que defienden un ideario y modelo de Estado y sociedad. En consecuencia, ambas acepciones contienen una narrativa política que estructura una humanidad dual, donde coexiste: el bien y el mal, la verdad y la mentira, la justicia y la injusticia. Izquierda y derecha, son fuentes teóricas donde ha emergido la teorización con la que se han construido modelos de Estados que responden a determinado orden social; inspirando procesos de emancipación mutua. En medio de la izquierda y la derecha emergen personas o grupos que se definen de centro, el centro es al mismo tiempo una ilusión y una realidad. Muy bien lo expresó Duvenger en su obra clásica sobre los partidos políticos; donde expresaba, que el centro político era imposible. "El destino del centro es ser separado, sacudido, aniquilado: separado, cuando una de sus mitades vota por la derecha y otra por la izquierda; sacudido, cuando vota en bloque, bien por la derecha, bien por la izquierda; aniquilado, cuando se abstiene". Es decir, el centro pretende convertirse en una opción política, sintetizando las contradicciones que surgen de la izquierda y la derecha; por esta razón, se convierte en una expresión gaseosa y fantasiosa; por cuanto, la política es acción, y una opción política tiene que definirse desde un ideario que pueda defenderse y ser defendible. El centro se convierte en una especie de corriente política, que sobrevive sobre la negación de los extremos. Dado que, en la coyuntura política del país, el centro político debe tomar posición y no quedar diluido; sino mantener un espacio para continuar siendo opción de poder. Ahora bien, los partidos de centro no existen en Colombia; pero, surge una paradoja, el centro político es la opción que prefieren los electores; debido a esto, la izquierda y la derecha acomodan sus discursos y programas políticos para cautivar y captar el voto del centro. De esta forma, las opciones políticas de izquierda o derecha están llamadas a repensarse y refundarse permanentemente; con el fin de responder a los retos y necesidades sociales de manera real; ello implica, acuerdos de coexistencia, que superen la mutua satanización y construyan escenarios de democracia deliberativa con predominio de ideas y racionalidad, donde la única violencia permitida sea la del mejor argumento.