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Opinión

El Camino, la Verdad y la Vida

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
3 de abril de 2026

El suspiro final de Nuestro Señor Jesucristo es narrado de cuatro formas en las Sagradas Escrituras.

San Mateo dice que El Mesías dio un fuerte grito y exhaló el espíritu. “El velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron. Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «Verdaderamente éste era Hijo de Dios.»” San Marcos cuenta que Nuestro Señor lanzó un fuerte grito y expiró. “Y el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. Al ver el centurión, que estaba frente a él, que había expirado de esa manera, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.»” San Lucas narra que el velo del Santuario se rasgó por medio “y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu» y, dicho esto, expiró. Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.»” San Juan escribe que sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed.» “Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu.” El final de la redentora vida del Hijo de Dios no podía ser menos inspirador que todo su ministerio. Jesús de Nazaret, con su último aliento, entrega el Espíritu al Creador del Universo, Su Padre, que también es el Nuestro. La realidad de la muerte es común a todos nosotros, sus criaturas. Pero esto no debe acongojarnos, porque el mismo Mesías nos lo dice: “No se turbe vuestro corazón. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros”. Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por Él. A nadie más debemos seguir para alcanzar la Eternidad. La política y la economía, con sus pequeños dioses mortales, siempre han sido motivo de confusión. No nos dejemos engañar por este mundo. Solo Dios es Real.