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Opinión

El cambio

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
13 de abril de 2023

El cambio es constante en Colombia. Adaptarse a las nuevas realidades, como el ingreso a la OCDE, exige dejar atrás el pasado y enfocarse en la educación y la tecnocracia para superar desafíos como el clientelismo.

Por Fernando Negrete Montes: El cambio es el estado normal de los fenómenos naturales y sociales, pese a que se utilice como novedad para incidir en una realidad, lo importante es entender que las épocas pasadas con todo su acervo cultural, no volverán por lo que se precisa adaptarse a las nuevas realidades y dejar de añorar los Incora, Ina, Idema, Colpuertos, Telecom, Ferrocarriles, ISS, Cajanal, que el actual gobierno nacional sueña con resucitar en su afán estatista. La Constitución de 1991 es producto de los cambios de la sociedad colombiana y sobre la cual se desarrollaron nuevas instituciones que tienen como eje el lenguaje de los derechos y la cooperación para cambiar el país, dejando de lado la confrontación y la intolerancia, características hasta ahora de solución de conflictos y que, por la tozudez de los hechos, inflación y desempleo entre otros, el gobierno empieza a sopesarlos y buscar soluciones con la participación abierta de expertos. En el año 2020 y después de un proceso de 7 años, Colombia ingresó a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, cuyo objetivo es promover la prosperidad, la igualdad, las oportunidades y el bienestar para todas las personas, cuestiones que no se dan silvestre, sino que exigen esfuerzo, estudio, disciplina y es la educación uno de los factores determinantes para superar las carencias del escaso desarrollo. De igual forma, a través de sus procesos de cambio se creó una tecnocracia: "sociedad sostenida por expertos técnicos que gobiernan, quienes a su vez sustentan sus posiciones mediante argumentación racional y pensamiento crítico", que no se puede soslayar y reemplazar de un plumazo por quienes carecen de estas capacidades por el alto costo que esto conlleva. Es necesario retomar este camino en lo interno superando el clientelismo y la corrupción y en lo externo, trabajar con los países que son ejemplo de buenas prácticas políticas, democráticas y de desarrollo. Al respecto, la sabiduría popular enseña que "el que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija". Millones de colombianos por su propia iniciativa han emigrado a otros países y contribuido con su trabajo a su crecimiento, asunto que convierte al país en un exportador neto de "capital" humano, el cual se requiere para darnos los cambios deseados como sociedad desarrollada.