
El BMJ habla del sistema de salud colombiano

Que el British Medical Journal (BMJ) dedique un reportaje de fondo al sistema de salud colombiano no es un hecho menor (https://doi.org/10.1136/bmj.s76). El BMJ no es un medio de opinión local, ni un actor político, ni una tribuna ideológica latinoamericana. Es una de las revistas médicas más influyentes del mundo, con una tradición de cautela editorial y una clara preferencia por la evidencia y la gobernanza sanitaria. Cuando el BMJ afirma que la política “destruyó” un sistema de salud, lo que está diciendo es que el problema es estructural.
El artículo publicado el 26-01-2026 reconstruye cómo Colombia pasó de ser un referente regional a un caso de advertencia. No idealiza el sistema previo ni niega sus fallas, reconoce la deuda acumulada, las inequidades rurales y las tensiones propias de un modelo de competencia regulada. Pero es claro que el sistema funcionaba, cubría a casi toda la población, contenía el gasto de bolsillo y lograba resultados razonables con uno de los costos per cápita más bajos de la región. Lo que el BMJ documenta no es un colapso espontáneo, sino una secuencia política reconocible de desfinanciación deliberada, subestimación sostenida de la UPC, interrupción de flujos de pago, pérdida de confianza y, finalmente, intervención estatal sin capacidad técnica suficiente. El resultado no fue una “transición” ni una “corrección”, sino escasez de medicamentos, cierre de servicios críticos, sobrecarga de urgencias y ruptura de la continuidad del cuidado, especialmente en pacientes crónicos. Esto no ha sido solo un error administrativo, es un determinante directo de mortalidad. La relevancia internacional del artículo está precisamente en que no se trata de una querella local, sino de un caso de estudio sobre cómo NO reformar un sistema de salud. El autor, un periodista independiente especializado en temas de salud pública, conflicto, derechos humanos, medio ambiente, política e impacto social para Latinoamérica, recurrente en medios como The Guardian, Nature, Scientific American y el propio BMJ, recoge voces académicas y expertos en economía de la salud que coinciden en que las decisiones se tomaron desde la ideología y no desde la evidencia. La advertencia es explícita y trasciende a Colombia, ningún sistema de salud, por sólido que parezca, sobrevive cuando se convierte en instrumento de confrontación política. Que esto se publique en el BMJ significa que el daño ya es visible desde fuera, medible y comparable. Significa que Colombia empezó a ser citada como ejemplo de captura política del sistema sanitario. Y eso tiene consecuencias reputacionales, académicas y, sobre todo, humanas. El mensaje final del artículo es simple, los sistemas de salud necesitan reformas, sí, pero también necesitan instituciones que los protejan del vaivén político. Porque cuando la técnica se subordina a la ideología, la factura no se paga en encuestas ni en debates parlamentarios, se paga en urgencias cerradas, tratamientos interrumpidos y muertes evitables. Que el BMJ haya publicado esto sobre Colombia no es un ataque externo. Es una señal de alarma global que no debería ser ignorada.