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Opinión

El beso en el aire

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
24 de enero de 2025

El regreso de Trump agita el tablero global. Su enfoque en Latinoamérica, con Colombia en la mira, genera incertidumbre. Suspendidos fondos de paz, ¿qué futuro aguarda?

Por Miguel Mercado Vergara El mundo sigue a la expectativa como consecuencia de la posesión del reelecto presidente Donald Trump. Su retorno al poder, como ya es noticia universal, está rodeado de bríos y de propuestas impetuosas que cambian el orden y el ritmo de las relaciones entre muchos países con el coloso del norte. El día de su posesión, el mandatario norteamericano parecía asumir el timón del mundo. Aún sin haberse juramentado y presuroso por firmar el montón de órdenes ejecutivas que tenía dispuestas, muchas ya elaboradas, el beso que estampó a su elegante esposa se le quedó en el aire. El alón del hermoso sombrero negro que ella lucía impidió el ósculo. Los anuncios acerca del cambio de nombre del golfo de México, el tema de Panamá, los duros mensajes enviados a la tiranía de Venezuela, para no citar sino lo referente a la América Latina, de suyo indican la atención que Trump pondrá a nuestra región. Lo de Colombia es preocupante. Ya hay serios rumores de que los fondos que EE.UU. tiene destinados para apoyar el proceso de paz que el gobierno viene adelantando con la diversidad de actores armados que perturban la tranquilidad de nuestro territorio serán suspendidos mientras se evalúa si tal inversión está en consonancia con los propósitos del país norteño. El revuelo de esa mala noticia salta a la vista. Honda es la preocupación si ya se sabe de sobra que en la actualidad Colombia atraviesa por uno de los momentos más cruciales en el proceso de pacificación planteado para frenar la sangrienta y compleja confrontación que tiene como escenario la zona del Catatumbo donde los muertos se cuentan por docenas y la desolación de toda las municipalidades que la integran es un hecho que angustia al resto del país y al mundo. La problemática de la guerra colombiana no da muestras de buen rumbo. Por el contrario, su crisis está en pleno furor. Y si se sabe que la frontera venezolana se presta para el paso de los actores generadores del conflicto, la esperanza de apaciguamiento es ninguna. Aquí no hay otra forma sino defendernos con las fuerzas del orden. Los hechos están a la vista y hablan por sí solos. No es la hora de las mezquindades sino del respaldo a las instituciones. O nos espera el caos.