
El agua y el Individualismo

La biología define la vida ligada al agua, un bien común esencial. La crisis de agua en Bogotá invita a reflexionar sobre el individualismo y la necesidad de protegerla.
Por Carlos Rodríguez Santos La palabra "vida" debe tomarse en el sentido de los que profesan la ciencia a la cual forma parte y, precisamente, la biología la define como una estructura molecular de agua, capaz de nacer, respirar, desarrollarse, transformarse, procrear, evolucionar y morir, que comienza con la fecundación, esto es, con la fusión de un óvulo y un espermatozoide, momento a partir del cual se está en presencia de un nuevo ser y resulta curioso que el 70 % de la Tierra sea agua y que el 70 % de nuestro cuerpo también lo sea, demostrándose la conexidad entre "agua" y "vida", deduciéndose que el "agua" es un bien común por ser necesario para todos. Parafraseando a Tales de Mileto, el agua es el principio de las cosas y el mundo se acaba cuando se acaba el agua y con razón la Doctrina Social Católica ha advertido que "el agua por su misma naturaleza, no puede ser tratada como una simple mercancía y su uso debe ser racional y solidario. Su distribución forma parte, tradicionalmente, de las responsabilidades de los entes públicos, porque el agua ha sido considerada siempre como un bien público, una característica que debe mantenerse, aun cuando la gestión fuese confiada al sector privado". La actual crisis de abastecimiento de agua potable de Bogotá debemos tomarlo para reflexionar espiritualmente acerca de ese "individualismo" que nos rige. En la Biblia, el agua constituye un símbolo espiritual del hombre representando un doble poder: como destructiva (Éxodo; Mateo 8:27, Marcos 4:41) y como fuente de vida para saciar la sed y sin la cual la tierra no puede dar fruto (Isaías 55:1, 10-11; Juan 4, 7-15, 7-38); surgiendo un deber humano colectivo: conservar y proteger el ambiente, teniendo presente que el agua se experimenta más como destructiva que como fuente de vida cuando el hombre no conserva y protege el ambiente, tornándose en una fuerza que supera la capacidad humana para controlarla y limitar su impacto. De modo, que la actual crisis de abastecimiento de agua potable de Bogotá debemos tomarla para empezar a reflexionar espiritualmente acerca de ese "individualismo" que nos rige, pues, no vaya ser que el agua se está experimentando como destructiva, pues, es inconcebible que se acabe el agua en la Capital, ¿qué se dejará para el resto del país? Se las dejo allí.