
Ejemplo de político y gobernante

Tomás Moro, nacido en Londres, fue un hombre de principios que desafió al rey Enrique VIII. Su integridad lo llevó a la decapitación, pero lo convirtió en santo y ejemplo político.
Por Selma Samur de Heenan Tomás Moro nació en Londres en 1478. Fue un esposo y padre ejemplar, profundamente comprometido con la educación religiosa, moral e intelectual de sus cuatro hijos. Estudió leyes en Oxford; se desempeñó como parlamentario, representante de la Corona en la capital, embajador en los Países Bajos, miembro del Consejo privado de la Corona, juez de un tribunal importante del reino y presidente - portavoz de la Cámara de los Comunes. Además, el rey lo nombró Canciller del Reino siendo el primer laico en ocupar este cargo, que representó para él un período extremadamente difícil, porque supo que había sido puesto ahí para representar al rey, pero sus principios lo impulsaban a servir principalmente a su país defendiendo los intereses del pueblo. Cuando Enrique VIII rompió las relaciones con el Papado y exigió al clero inglés un sometimiento total a su autoridad, Moro presentó su dimisión para retirarse de la vida pública, aceptando sufrir con su familia la pobreza y el abandono. No reconoció como legítimas las actuaciones del rey que lo llevaban a un despotismo sin control, y esto ocasionó que fuera encerrado en la Torre de Londres y decapitado un año después. Este hombre íntegro, leal a sus principios y fe, a partir de su canonización en 1935 es recordado como "Santo Tomás Moro", el patrono de los gobernantes y de los políticos, siendo fuente de inspiración para ejercer la política al servicio de la gente. Se distinguió por su fidelidad al ideal de justicia, demostrando con su ejemplo que el buen gobierno requiere del ejercicio de las virtudes. Sostuvo que la política no puede separarse de la moral porque se desvirtúa su esencia ética. Gestionó las controversias sociales con sentido de equidad; tuteló la familia y la defendió con su vida; promovió la educación integral de la juventud. Humilde, desprendido de los honores y de la vanidad del éxito y las riquezas, mantuvo en todas las adversidades y frente a la muerte, mucha paciencia, firmeza y fortaleza interior. Pidamos a Santo Tomás Moro su intercesión para que los políticos y gobernantes hagan lo correcto en el gobierno de los pueblos y que a estos, les dé el discernimiento para saber elegir a sus dirigentes. "Un gobernante sabio instruye a su pueblo; el gobierno del prudente es ordenado. Según el gobernante, así son sus ministros; según el jefe de la ciudad, así son sus habitantes. Un rey licencioso arruina a una ciudad; si los gobernantes son sensatos, la ciudad crece." Eclesiástico 10: 1-3