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Opinión

Efecto teflón de Petro

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
28 de mayo de 2025

Entre escándalos y baja aprobación, Petro ve un leve aumento en su popularidad, alcanzando el 37%. El apoyo se concentra en jóvenes y estratos bajos, impulsado por su discurso.

Por Bibiana Cabarcas Para nadie es un secreto que, desde su posesión Petro ha estado dando tumbos de escándalo en escándalo, que van desde la niñera de Laura Sarabia y toda esa historia de suicidios y dineros en bolsas, pasando por su hijo Nicolás y los dineros turbios de la financiación de su campaña, la Ungrd, que ya lleva a varios de sus más estrechos colaboradores tras las rejas; la caída de Ecopetrol, los viajecitos a Panamá y las cartas de su exministro Leyva con los señalamientos de adicciones a las drogas; todo esto no ha sido suficiente para que el 30% de seguidores fieles del presidente mermen, antes, por el contrario, y, según las últimas encuestas, la aprobación del presidente pasó del 32% al 37% en el último bimestre. Aunque esta aprobación sigue siendo baja, son los números que más le favorecen desde diciembre de 2023, en donde la aprobación apenas la tenía en un 26% y la desaprobación llegó a un 66%. Todo indica que la bandera de la consulta popular esgrimida por el gobierno bajo la premisa de defender los derechos de los trabajadores ha calado en la gente, y es lo que ha mantenido e incluso aumentado levemente la popularidad del presidente. Las ciudades en donde mayor favorabilidad tiene Petro son Cali y Barranquilla con un 45%, seguida por Bogotá, ciudades que tradicionalmente ponen presidentes, y en donde peor le va es en Medellín con un 74% de desaprobación. Los menores de 34 años son lo que mejor califican a Petro y en los estratos socioeconómicos 1 y 2, en donde la aprobación llega al 41%. El discurso del presidente de que todo lo que pasa negativo en Colombia no es su culpa, que no lo han dejado gobernar y que "heredó" una problemática de la "ultraderecha" desde hace 200 años, está dando resultado. También le ayuda a tener el monopolio de los medios de comunicación en horario prime y los discursos incendiarios victimistas que apelan a la emotividad de la opinión pública. Todo esto ocurre ante la mirada de una oposición que no está unida, que se encuentra dispersa por enormes egos y que se dejó quitar el protagonismo, ya que, sin Petro, no tienen propuestas. Todos lo atacan y ninguno plantea verdaderas soluciones que marquen un punto y aparte con el actual gobierno. ¿Un Bukele, un Milei, un Trump? No se ve en Colombia a nadie con esas características, que aglutine a una opinión pública huérfana y falta de liderazgo, que añora a un Álvaro Uribe, que se está defendiendo de un juicio político disfrazado de jurídico. Las elecciones del 2026 están muy cerca. ¿Le alcanzará este 37% al gobierno y su enorme chequera para colocar a un sucesor? Y la respuesta es que sí, efectivamente tal y como van las cosas, Petro puede dejar un sucesor, para infortunio de los colombianos.