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Opinión

Educación y disciplina

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
3 de septiembre de 2023

La educación, a menudo vista como solución, necesita más que infraestructura. Expertos advierten: la disciplina es crucial, pues sin ella, el aprendizaje y la adaptación social se dificultan.

Por Álvaro Bustos González* Se dice con ufana convicción que todo se resuelve con la educación -aquí no se trata de las buenas maneras-, y entonces se propone una reforma educativa para convertir ese fenómeno, que tanto tiene que ver con un propósito vocacional de autoformación, en un derecho absoluto, como si el solo hecho de construir colegios y universidades bastara para llenar el alma de buenos propósitos y el cerebro de cosas trascendentes. A propósito de este tema, cito sin comillas a Francisco Cajiao, cuya autoridad en asuntos docentes es reconocida: Deberá quedar claro que el derecho no se satisface con la simple asistencia a una institución educativa durante un periodo de tiempo. En los datos se puede constatar que hay millones de niños y jóvenes que asisten regularmente a clases y no aprenden lo mínimo para hacer parte activa de una sociedad cada vez más basada en el conocimiento. Las causas son múltiples y están bastante identificadas: inicio tardío de la escolaridad, deficiencia nutricional en la primera infancia, déficit de capital cultural en su entorno, problemas de acceso a la escuela en zonas apartadas y currículos y métodos pedagógicos anacrónicos. Pero donde Cajiao se cubre de gloria es cuando cita a Inmanuel Kant, de quien sabemos que encarna la ética de los deberes: El que no está cultivado es rudo; el que no está disciplinado es salvaje. Resulta más grave la falta de disciplina que la falta de cultura, pues la segunda se puede resolver a lo largo de la vida, mientras que es muy difícil establecer límites tardíamente. El objeto central de una buena educación es asegurar que los seres humanos, desde el comienzo, aprendan a someterse a las prescripciones de la razón, advirtiendo que quien ha sido educado con complacencia, sin ninguna exigencia y resistencia a sus impulsos, tendrá muchas dificultades para enfrentar las circunstancias adversas que le presente la vida. Muchos padres son incapaces de poner límites a sus pequeños en el hogar, y ya es un escándalo cotidiano el número de casos de matoneo, agresividad y violencia en los colegios, sin que los maestros y directivos sepan cómo actuar. Me queda claro que la disciplina es la condición primordial para una buena educación, que sin esfuerzo ningún aprendizaje es posible, y que la función social de la educación, que es encomiable, no puede prescindir de la formación del carácter. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.