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Opinión

Educación superior

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
29 de octubre de 2023

El debate sobre derechos vs. deberes redefine la educación. Priorizar el conocimiento y la disciplina sobre el talento, contrarresta la mediocridad actual y fomenta el pensamiento crítico.

Por Álvaro Bustos González* ¿Qué pasaría si algún día se terminara el embeleco de los derechos, que ya nos tienen agobiados, y nos dedicáramos a cultivar los deberes, de manera genérica, como un rescate de lo que siempre se conoció como el sentido de la vida? Más que el derecho a la educación, lo que implica una imposible equiparación de las capacidades humanas, debería hablarse de un derecho al conocimiento, lo que comporta un esfuerzo para el aprendizaje, que en ningún caso puede considerarse un asunto baladí. Se ha proclamado hasta la saciedad, y en esto parece haber un acuerdo general, que la disciplina es más importante que el talento, en especial cuando de adquirir competencias se trata, bien para la vida o bien para el disfrute de eso que se parece un poco a la sabiduría, aunque esta sea, a veces, una noción difusa e inaprehensible. Inundados como estamos de youtuberos y recreacionistas, el concepto de formación integral no puede perderse de vista, porque ante la avalancha de tecnologías puestas al servicio de la educación, hoy es imperativo equilibrar las cargas de las diversas profesiones con los valores eternos, esos sí, del pensamiento y el arte como formas de la belleza y el saber. Es inconcebible un científico sin una vasta cultura, del mismo modo que muy pobre sería el aporte de un artista que no tuviera en su obra un atisbo de racionalidad en el uso de los pinceles. Que los jóvenes ya no quieren instruirse a través de las metodologías convencionales, se dice como una justificación de la mediocridad, y entonces nos plegamos al facilismo y la autocomplacencia. Cualquiera sea la ciencia o el arte que queramos aprender, esto sólo será posible con base en una voluntad indomable, que no se detenga ante los obstáculos ni las contingencias. El aprendizaje continuo, que es a lo que se refiere la educación superior, busca aproximarse a unas verdades que, no por ser transitorias, dejan de tener un gran valor en la evolución del conocimiento universal. En el caso de la inteligencia artificial, que para algunos es el principio y fin de todas las cosas, esta sólo será trascendente en la medida en que quienes la utilizan posean un pensamiento crítico, porque de lo contrario, y suele ocurrir con quienes creen todo lo que oyen y todo lo que leen, la tecnología seguirá convirtiendo a los hombres en cachivaches llenos de datos sin referencias bibliográficas. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.