
Duro contra la barbarie

Colombia se desangra por la violencia: inseguridad, secuestros, extorsiones y asesinatos. Urge mano dura contra los grupos armados y recuperar la paz, según el autor.
Por Félix Manzur Jattin El país se está desarticulando por la inseguridad, incremento del secuestro, las extorsiones, invasiones a la propiedad privada y asesinatos. Aunque no es un fenómeno nuevo, viene de otros gobiernos. Colombia es un país violento. Urge combatir a los sediciosos, bárbaros, genocidas y desestabilizadores de la paz ciudadana. Buitres de la guerra que viven del dolor y sufrimiento de los demás. Carroñeros apátridas, fabricantes del odio y de la muerte. El Presidente debe protocolizar el estado de conmoción interior. El artículo 213 de la Carta Magna, reglamentado por la ley 137 de 1994, ordena enfrentar y combatir a quienes perturban el orden público. El estatuto de seguridad parece el coco pavoroso contra los genocidas y ante la CPI, Corte Penal Internacional, fundamentada en el estatuto de Roma y ante La Haya, vendrán las denuncias contra el país. ¡Basta ya! La vida, honra y bienes deben respetarse. Hasta cuándo viviremos esta crueldad e infamia que asesina líderes sociales, policías, soldados, campesinos, empresarios, docentes. Mano dura y justicia social se requiere para disciplinar y pacificar el país. Combatir el insumo básico de la subversión y Bacrim que es el narcotráfico, la corrupción; aplicar reingeniería de salvamento a los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales. Veedurías ciudadanas, institucionales e internacionales de la ONU, OEA y EU para el cumplimiento de los pactos y efectos del proceso de paz con las Farc; evaluar la efectividad y la bilateralidad compromisoria. Si el ELN, Farc y Bacrin cometen genocidio contra los militares y ciudadanos con denuedo, reciedumbre y combatividad, someterlos, derrotarlos y judicializarlos. La patria está herida desde hace centurias y décadas. La excesiva permisividad y tolerancia ante el delito debilita las instituciones y fortalece la mediocridad de un establecimiento cobarde y timorato. Colombia parece dormida, hibernada y sumida en el infausto calificativo de patria boba. Suficiente gabela se les ha dado a los apátridas y se han burlado del estado y la ciudadanía. Urge mano dura y disciplinar la República. Casi todos los días aparecen muertos en ciudades y veredas. El narcotráfico parece más fuerte y combativo en todas las regiones del país. Poblados tomados por el Eln y las Farc. Nuestras fuerzas armadas tímidas y sin reacción contundente. Colombia debe despertar ante esta ola infame de inseguridad; delincuentes que penetran en restaurantes, hoteles, casas y hasta iglesias. Fincas invadidas e irrespeto a la propiedad privada.