
Dos caras de la moneda

El gobierno colombiano enfrenta críticas por políticas que priorizan una sola "cara de la moneda", ignorando sectores clave y el contexto económico global, generando preocupación.
Por Fernando Negrete Montes Las monedas se han utilizado como "modelo" de un cuerpo de dos caras que no pueden desligarse porque se estaría negando la mitad de sus componentes reduciendo la realidad de su existencia, por lo que enfocarse o mirar una sola cara es reducir el análisis o la visión a un aspecto del problema en detrimento de una interpretación objetiva y accionar práctico correspondiente. Le conviene al gobierno revisar la literatura, conocimiento, de las últimas décadas para entender cómo va el mundo y cambiar las propuestas añejas que se intentan meter maquilladas y a los trancazos. En esta línea está la propuesta del ministro de transporte del actual gobierno de reducir el uso del carro particular y las motos en las horas pico como alternativa al trancón, desconociendo que hay una industria de automotores y motos que afectaría miles de empleos de estos sectores, postura similar a la de su colega de minas y energías respecto al uso de los combustibles fósiles que llevó al sindicato de la Unión Sindical Obrera, USO, a cuestionar esta política. Igual con la reforma laboral enfocada en el bienestar de los trabajadores con empleo formal, olvidando que el 58% de los empleados son informales y viven en gran medida del rebusque, más un 12% desempleado que no recibirían sus beneficios, sumado a los vacíos de la reforma pensional y de la salud que son la puerta para su estatización, sin la garantía, estudios, que aseguren la prestación de unos buenos servicios. Todas estas salidas son la cara de la moneda "oficial" recogidas en las frases del presidente Petro contra el capital, la empresa privada y la iniciativa individual, como si solo apoyando o estando del lado de una sola cara, se arreglaran los problemas, generando una gran preocupación porque el país se dio una oportunidad para ver si de forma más acelerada y transparente, una alternativa a la clase política tradicional había llegado al poder para remar como el más erudito y experto de los líderes. Nada que ver, como se dice. Resulta que la visión del gobierno es que el lado del trabajo de la moneda no solo es la más importante, sino la que vale. La otra, el capital, depende de la primera y es la que permite la ganancia o la utilidad. Asunto mal resuelto porque del lado del capital, hay bastante trabajo y de forma creciente porque el liderazgo económico del siglo XXI es la integración del trabajo y el capital en una misma moneda: la persona y la empresa. Le conviene al gobierno revisar la literatura, conocimiento, de las últimas décadas para entender cómo va el mundo y cambiar las propuestas añejas que se intentan meter maquilladas y a los trancazos.